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Leonardo Attuch

Leonardo Attuch es periodista y redactor jefe de 247.

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El "dream team" y la lógica política

El equipo económico de Temer, liderado por Henrique Meirelles, enfrentará grandes dificultades para aprobar reformas mientras el gobierno sea considerado interino e ilegítimo; por eso mismo, los mercados, que teóricamente deberían estar en auge, reaccionaron tan negativamente en la primera semana.

Brasilia - El Ministro de Finanzas, Henrique Meirelles, durante una conferencia de prensa. (Marcelo Camargo/Agência Brasil) (Foto: Leonardo Attuch)

El nombramiento del nuevo equipo económico, con nombres como Henrique Meirelles en el Ministerio de Hacienda, Ilan Goldfajn en el Banco Central, Mansueto Almeida en la Secretaría de Seguimiento Económico y Maria Silvia Bastos Marques en el BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), fue aclamado por los agentes del mercado financiero como un "equipo ideal". Se esperaba que, con un diagnóstico eficaz de la crisis fiscal, fuera posible equilibrar las cuentas, eliminar los subsidios e implementar reformas estructurales, como la reforma de las pensiones. 

Sin embargo, en los primeros días tras el anuncio del equipo, se produjo una fuerte subida del dólar y una fuerte caída de los mercados bursátiles. Una de las razones, por supuesto, fue el empeoramiento de la situación internacional y la expectativa de que la Reserva Federal, el banco central estadounidense, subiera los tipos de interés. Pero también existe la percepción de que, independientemente de la calidad del equipo, será difícil impulsar cambios importantes mientras Michel Temer sea solo presidente interino. Esto se debe a que la lógica política precede a la económica. ¿Un impuesto a las transacciones financieras antes del juicio final de la presidenta Dilma Rousseff? Improbable. ¿Una reforma de las pensiones? Aún menos probable.

Como no habrá medidas de impacto, ministros del gobierno de Temer, como Geddel Vieira Lima, ya comenzaron a discutir un déficit presupuestario de hasta R$ 200 mil millones en 2016. El riesgo, si hay un retraso en la implementación de los ajustes, es que Brasil sufra nuevas rebajas de las agencias de riesgo, deteriorando aún más una situación económica ya terrible. 

El gobierno de Temer se enfrenta, por tanto, a un dilema. Si implementa medidas drásticas ahora, corre el riesgo de agravar la recesión, aumentar las tensiones sociales y perder la votación final en el Senado. Sin embargo, si no hace nada, también podría frustrar las expectativas del mercado financiero y socavar precisamente su promesa inicial: restaurar la confianza. Las primeras señales del mercado financiero tras el cambio de liderazgo en Brasilia ya reflejan cierta frustración entre los agentes económicos. Las próximas semanas serán decisivas.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.