La oposición, cuando está unida, marca la diferencia.
“Contrariamente a lo que afirman sectores descontentos del PT, esto no fue una adhesión de la izquierda al bloque de Maia. Se trata, más bien, de un momento de reafirmación para el partido y también para el PDT, el PSB y el PCdoB, que, fragmentados y dispersos en estos dos primeros años, tuvieron, francamente, un desempeño muy débil en el parlamento”, escribe la periodista Helena Chagas.
Por Helena Chagas, para el Periodistas por la democracia
La lógica de las elecciones a la presidencia de la Cámara de Diputados no es aritmética, sobre todo porque el voto es secreto; y en momentos como este, a todos nos viene a la mente la frase de Tancredo sobre la tentación de traicionar que generan estas urnas. Pero la alianza entre el centroderecha de Rodrigo Maia y los partidos de izquierda de la oposición, además de contar con más diputados que el partido de Arthur Lira, partidario de Bolsonaro, ha creado uno de esos hechos políticos que pueden cambiarlo todo. Hasta nuevo aviso o hasta que ocurra algún otro acontecimiento, este bloque se ha convertido en el favorito para dirigir la Cámara en los dos últimos años del mandato de Jair Bolsonaro, y eso podría marcar una gran diferencia.
Contrariamente a lo que afirman sectores descontentos del PT (Partido de los Trabajadores), esto no representó una adhesión de la izquierda al bloque de Maia. Más bien, es un momento de reafirmación para el partido y también para el PDT (Partido Laborista Democrático), el PSB (Partido Socialista Brasileño) y el PCdoB (Partido Comunista de Brasil), que, fragmentados y dispersos durante estos dos primeros años, han tenido, francamente, un desempeño muy débil en el Parlamento. Con sus más de 130 votos, la oposición toma la delantera en un proceso que, según el resultado de las elecciones, podría impedir que la Cámara sea entregada a un presidente que priorice agendas de ignorancia y oscurantismo: exclusión de la ilegalidad, papeletas impresas, etc.
Además, el acuerdo estipula el compromiso del líder de esta candidatura —Baleia Rossi (MDB-SP) o Aguinaldo Ribeiro (PP-PB)— con una agenda social, como la aprobación de nuevas ayudas de emergencia o la ampliación de programas como Bolsa Família. Asimismo, las privatizaciones prometidas por el gobierno continuarán avanzando lentamente.
El acuerdo entre el PT, el PDT, el PSB y el PCdoB con las fuerzas de derecha no afines a Bolsonaro no tiene ninguna repercusión para 2022, salvo quizás en términos de debilitar a Bolsonaro. No existe riesgo de que estos grupos lleguen a un entendimiento en torno a una candidatura presidencial de centroderecha. Y tal vez ni siquiera a una de centroizquierda. El PT de Lula, el PDT de Ciro, el PSB de la familia Campos y el PCdoB de Flavio Dino tienen el margen y el tiempo para decidir su rumbo. Pero tal vez estén demostrando que, juntos, sí pueden marcar la diferencia.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

