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Natalia Araújo

Jornalista

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La opresión femenina: una cuestión histórico-social

Debemos fortalecer la máxima de que la condición de las mujeres trabajadoras es vista como una fuerza potencialmente irreversible, escribe la autora.

Campaña clasista del 8 de marzo (Foto: Divulgación)

En una sociedad clasista, la opresión femenina no es un fenómeno natural, sino histórico y social. A partir de la comprensión de la relación entre clases, en la que el capital explota no solo la riqueza, sino también los cuerpos, y la sociedad transforma todo en mercancía, desde la alimentación hasta la vivienda, la sanidad y los recursos naturales, se entiende que esta relación pretende impedir la realización del sueño de la emancipación humana y la plena libertad social. Las mujeres, como parte de los sectores históricamente oprimidos, marginados e incluso martirizados, enfrentan importantes desafíos en su búsqueda de la liberación.

La propiedad privada es una relación social fundamental para el sistema neoliberal actual, que permite la explotación de la gran mayoría de mujeres y hombres, quienes dependen únicamente de su trabajo para sobrevivir. Las mujeres que buscan empleo se enfrentan a políticas públicas precarias, como la falta de cuidado infantil y apoyo emocional, además de la creciente represión y violencia, que ponen sus vidas en riesgo en este sencillo camino.

Debemos reforzar el principio de que la condición de las mujeres trabajadoras y de la clase trabajadora en general se considera una fuerza potencialmente irreversible que puede transformar la realidad actual en una sociedad plena de derechos y justicia social. Por lo tanto, la manipulación de la burguesía y las clases dominantes debe mantener a la gente dividida y desunida, impidiendo la construcción de un frente unido contra la opresión y la explotación. El identitarismo es una de las principales causas de esta división.

Por lo tanto, la lucha de las mujeres trabajadoras es fundamental, ya que sufren las consecuencias de la opresión estatal en diversas formas. La conciencia de la importancia de esta lucha debe guiar todas las acciones, actividades, diálogos, reflexiones y discursos de las mujeres, despertando su conciencia de quiénes son sus verdaderos enemigos y fortaleciendo la lucha por un mundo más justo e igualitario.

En este Día Internacional de la Mujer, es importante recordar las voces silenciadas de quienes, incluso tras las rejas, siguen luchando por la justicia y la igualdad.

El día 08 de marzo, en la Avenida Paulista en São Paulo, junto a mis colegas de la Red AIDDHF (Amnistía Irrestricta y por la Defensa de los Derechos Humanos y Fundamentales), realicé una protesta con carteles que mostraban y contaban las historias de mujeres trabajadoras que fueron detenidas por motivos políticos, que no tuvieron juicios y están presas, sin derechos básicos de defensa o incluso de ciudadanía respetados por sus respectivos Estados.

Estamos en varios lugares de Latinoamérica: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

Descubre la Red a través del siguiente enlace, https://plramericalatina.com/index.php/category/presospoliticos/

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.