El presupuesto de 2020 del Ministerio de Educación brasileño confirma que Bolsonaro es un enemigo de la educación pública.
Como podemos ver, aún no ha llegado 2020 y ya está marcado en el calendario de luchas para quienes creen en una educación pública de calidad, gratuita, inclusiva y laica como medio para elevar el nivel de vida y la conciencia de la clase trabajadora, de modo que el país pueda crecer con justicia, libertad, diversidad y respeto por los derechos humanos.
El presupuesto asignado al Ministerio de Educación (MEC) para 2020 sufrió un recorte del 17%, pasando de R$ 121,9 millones en 2019 a R$ 101,2 millones en el año que está por comenzar. En 2018, el MEC contaba con un presupuesto de R$ 108 millones, significativamente inferior al de 2017, que ascendía a R$ 138,9 millones, en comparación con los R$ 129,9 millones de 2016.
Las cifras demuestran que el golpe de Estado de 2016 iba dirigido contra la clase trabajadora y contra la educación. El proyecto neoliberal contempla el fin de la educación pública para impedir que los trabajadores mejoren sus vidas a través de la educación.
Más aún, el gobierno de Jair Bolsonaro es un gobierno mediocre, contrario al conocimiento y a la civilización. Por eso recurre a la retórica fácil, predicando el odio y la violencia como solución a los problemas de la vida. Pero al hacerlo, solo los agrava y no resuelve absolutamente nada.
Prometió repetidamente que su gobierno invertiría en educación básica. Mentira. Recortó el 54% del presupuesto destinado a infraestructura de educación básica, que en 2019 era de R$500 millones y que el próximo año será de R$230,1 millones.
La asignación para becas de apoyo a la educación básica sufrió una reducción del 43% en su presupuesto, pasando de R$ 793,5 millones a R$ 451,7 millones. Asimismo, la financiación para proyectos de infraestructura disminuyó un 30%. En cambio, el monto asignado al Programa Nacional de Libros de Texto aumentó un 24%, pasando de R$ 1,9 millones en 2019 a R$ 2,3 millones en 2020. Esto beneficia precisamente a las empresas del sector.
Como podemos ver, aún no ha llegado 2020 y ya está marcado en el calendario de luchas para quienes creen en una educación pública de calidad, gratuita, inclusiva y laica como medio para elevar el nivel de vida y la conciencia de la clase trabajadora, de modo que el país pueda crecer con justicia, libertad, diversidad y respeto por los derechos humanos.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

