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Alex Solnik

Alex Solnik, periodista, es autor de "El día que conocí a Brilhante Ustra" (Editorial Geração)

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El 46% que rechaza a Bolsonaro podría darle la victoria a Haddad.

Bolsonaro está lejos de ser un consenso nacional, a pesar de la ola fascista que arrasa el país. Hay quienes lo aman y quienes lo odian. Aunque obtuvo el 46% de los votos en la primera vuelta, las encuestas indican que otro 46% no votaría por él bajo ninguna circunstancia», afirma el columnista Alex Solnik, y añade que «las palabras no son el fuerte ni de sus dos grandes ídolos —Hitler y Trump— ni del propio Bolsonaro, quien miente incesantemente sobre el presente, el pasado y el futuro, siempre que le convenga respaldar sus teorías cavernícolas, preferiblemente ocultas en WhatsApp».

El 46% que rechaza a Bolsonaro podría darle la victoria a Haddad (Foto: Izquierda: Fabio Pozzebom - ABR / Derecha: Stuckert)

Bolsonaro está lejos de ser un consenso nacional, a pesar de la ola fascista que arrasa el país. Hay quienes lo aman y quienes lo odian. Aunque obtuvo el 46% de los votos en la primera vuelta, las encuestas indican que otro 46% no votaría por él bajo ninguna circunstancia.

Si no votan por él, o bien anulan su voto, no se presentan o votan por el otro candidato. El otro candidato es Haddad. Este es uno de los nichos donde Haddad puede encontrar apoyo.

La campaña debe mostrar a estos electores que sólo pueden impedir la victoria de Bolsonaro –que es lo que quieren, ya que lo desprecian– votando por Haddad; si votan en blanco, están ayudando a Bolsonaro.

Ayer mostró su disposición a ir tras los votos que no están con Bolsonaro, sean de izquierda o no.

En una breve entrevista con el Jornal Nacional, fuera del estudio, compartida por su oponente, también en el lugar —en realidad una especie de pacto por la democracia al que Globo los convocó—, Haddad estrenó su nueva apariencia y mostró el nuevo rumbo de la campaña para la segunda vuelta.

Se definió como un candidato socialdemócrata y defensor del estado de bienestar. Evitaba temas polémicos. Afirmó haber revisado la idea de una nueva constitución y prometió implementar las reformas necesarias —fiscal y bancaria— mediante enmiendas constitucionales.

Al ser cuestionado sobre las declaraciones del exministro José Dirceu a El País, donde afirmó que el PT (Partido de los Trabajadores) "pronto tomaría el poder", Haddad se mantuvo firme. Afirmó que el exministro no formará parte de su gobierno y que discrepa de su postura.

Estas fueron claras propuestas a los votantes de todos los candidatos que no llegaron a la segunda vuelta y que, en conjunto, representan el 24% de los votos. Este 24% podría estar entre el 46% que rechaza a Bolsonaro. Sumado a su 29%, esto llevaría a Haddad a la victoria, con el 53%.

La idea de un pacto por la democracia le viene bien a Haddad. Le da la razón a la campaña. Al obligar a Bolsonaro a comprometerse con las reglas del juego democrático, Globo lo ha apaciguado y domado. Haddad juega mucho mejor en un campo con césped bien cortado que en el lodazal que es el hábitat predilecto de Bolsonaro.

Apoyar un pacto por la democracia es importante, pero cuando se trata de Bolsonaro, hablar es una cosa y hacerlo es otra. Las palabras no son el fuerte ni de sus dos grandes ídolos —Hitler y Trump— ni del propio Bolsonaro, quien miente incesantemente sobre el presente, el pasado y el futuro, siempre que le conviene para sustentar sus teorías cavernícolas, preferiblemente ocultas en WhatsApp.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.