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Jairo Cabral

Máster en Historia por la Unicap y exdirector de Ceroula de Olinda

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Tele(s)Toques de José

Frevo viajó a través del tiempo y dio lugar al Manguebeat estilo maracatu de los instrumentos amplificados de Nação Zumbi

Frevo en Recife (Foto: Hugo Muniz / Paço do Frevo)

El frevo de la Orquesta Malassombro se propaga por el ambiente. Con la misma cadencia, las pantallas táctiles computarizadas de José muestran varias publicaciones carnavalescas y otros escritos de su prolífica obra. FREVO GRABADO, DESDE "BORBOLETA NÃO É AVE" HASTA "PASSO DE ANJO" (Paso del Ángel), es uno de esos escritos, que muestra la trayectoria histórica del frevo, como se refleja en los numerosos discos mencionados. "Borboleta Não É Ave" (La mariposa no es un pájaro), la primera canción en frevo grabada, fue escrita por Nelson Ferreira y J. Borges Diniz. Estrenada en 1923 por Casa Edison, cantada por Manoel Pedro dos Santos, conocido artísticamente como Baiano. "Passo de Anjo", un creativo frevo callejero, compuesto por João Lyra e Inaldo Spok de la Orquesta Spokfrevo, de 2004, supuso un refrescante impulso para la música instrumental en Pernambuco.

DEL FREVO AL MANGUEBEAT, HACIA LA MODERNIDAD. El frevo viajó a través del tiempo y fluyó hacia el Manguebeat, con aires de maracatu, de los instrumentos amplificados de Nação Zumbi. Los sonidos se propagaron con fuerza, reverberando una vez más con Josué de Castro y el hambre del ancestral hombre cangrejo. En medio del «DEL LODO AL CAOS» que Chico Science sugería organizar para desorganizar, desorganizando lo organizado, donde la ciudad solo crece y los de arriba ascienden y los de abajo caen, en la precariedad cotidiana del «colaborador» ciclista.

La belleza del choro de Pernambuco, con sus acordes magistrales de Luperce Miranda y João Pernambuco, dio origen al épico y turbulento viaje del frevo en 1951. Pasó por Bahía y fertilizó la idea de la fubica eléctrica de Dodô y Osmar. Salvador fue conquistada por el microbio del frevo, que luego arrasaría con la gente tras los estruendosos tríos. Llegó a Río de Janeiro, entonces capital de Brasil, a la pequeña África de Tia Ciata y otras tías, y a la samba negra de Donga, João da Baiana, Pixinguinha, Sinhô y el sincopado Ismael Silva, estrella de Estácio.

Los periódicos de la época informaron que el Club Mixto de Carnaval Vassourinhas de Recife visitaba a su homónimo y a otros grupos similares, apoyados principalmente por la comunidad pernambucana, que contaba con el apoyo del alcalde de Río de Janeiro, Pedro Ernesto, desde la década de 1930. Durante el Carnaval, el emocionante desfile del Club Vassourinhas hacía bailar a los locales por las calles de la entonces Ciudad Maravillosa, aún sin la presencia ostentosa de milicias uniformadas y mesiánicas.

En las ondas de radio, CLAUDIONOR GERMANO, LA VOZ DE FREVO, grabado en los discos de la fábrica Rozenblit, que la inundación del río Capibaribe tragó, cantó melodías de Capiba y Nelson Ferreira, animando los carnavales brasileños, en las calles y salones tomados por la fiesta.

AQUÍ VIENEN los VIOLADOS del quinteto, combinando el frevo y la ciranda que provienen de Janga y Olinda. En la celebración carnavalesca de las máscaras locales, las Burras Calus, las Caretas de Triunfo, los Papangus de Bezerros, los Caboclos de Lança de Nazaré da Mata y Aliança, y los Muñecos Gigantes de Olinda, que celebran alegremente el carnaval de Pernambuco. El carnaval negro-mulato de Pernambuco, el mejor del mundo.

Al ritmo del frevo, el tiempo dio origen al surgimiento de SIRI NA LATA, liderado por el Comendador Adriano Freyre y otros sirios de buena cuna. Desde el bar Mustang en Boa Vista hasta el ya desaparecido Bar Maconhão, cerca del fuerte de São Francisco en Olinda. Con más de TREINTA AÑOS DE ANARQUÍA, JURRERAS Y NEGOCIOS, las garras anárquicas y heráldicas de este distinguido crustáceo ya no muerden las piernas burguesas de los poderosos y ricos como antes.

En la embolada del frevo cantado, en el verso que rima, se pregunta: ¿CÓMO SE LLAMA? Manezinho Araújo, un embolado de primera, responde: es Zé Teles quien graba en la memoria la historia del carnaval de Pernambuco.

A SOPARIA: DEL BAR AL ESCENARIO DE TODOS LOS SONIDOS, de Roger de Renor, de la época de Bob de Pina de Brasília Teimosa, es ahora la itinerante Som da Rural, que sigue agitando la escena musical pernambucana de todos los ritmos, bailando la loca ciranda de Otto Maximiliano, en los cuatro rincones de la vida para el deleite de las masas juerguistas.

YO Y MIS RAY-BAN, les mandamos nuestros saludos de carnaval. Evoé José Teles.

PD: Este artículo hace referencia a los libros del periodista José Teles, natural de Campina Grande, Paraíba, que vive en Recife desde hace muchos años. Todos están en mayúscula, excepto CHORO E FREVO: DUAS VIAGENS ÉPICAS, que es más descriptivo.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.