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Paulo Moreira Leyte

Columnista y comentarista en TV 247

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El país no acepta a los nostálgicos del 64, del AI-5, de la tortura y del terrorismo de Estado.

Vídeo sobre la conspiración de Bolsonaro contra las elecciones de 2023 es una prueba clara de un crimen contra la democracia

Jair Bolsonaro y los actos golpistas del 8 de enero (Foto: REUTERS)

La revelación, confirmada en un video de Planalto, de que en junio de 2022 Jair Bolsonaro reunió a la cúpula de su gobierno para anunciar el plan de cancelar las elecciones presidenciales previstas para octubre, asegurando así su permanencia en el poder a través de una dictadura, tiene una importancia que no se puede minimizar.

En primer lugar, revela que, a lo largo del año electoral de 2023, los brasileños vivieron durante muchos meses bajo dos realidades diferentes.

Oficialmente, como ocurre desde 1989, cuando el país recuperó el derecho a elegir al presidente de la República mediante voto directo, suprimido por el régimen de 64, la población siguió los debates de la campaña presidencial y hizo opciones y elecciones.

En secreto, el Planalto de Bolsonaro dio paso al proyecto de golpe de Estado, con el apoyo de casi todos los altos mandos de los tres poderes del Estado, presentes en ese siniestro hecho, pero que sólo sería revelado la semana pasada, con la divulgación en todo el país de un video encontrado por la Policía Federal.

Ya se sabía que, durante las elecciones, los bolsonaristas hicieron todo lo posible para interrumpir el camino a las urnas. Movilizaron a agentes de la Patrulla de Carreteras para bloquear carreteras y desalojar pasajeros de autobuses, entre otras acciones escandalosas.

Pero la voluntad del elector brasileño prevaleció y gracias a ella Luiz Inácio Lula da Silva cumple su tercer mandato presidencial.

En cuanto a Jair Bolsonaro, la evidencia de sus crímenes está registrada tanto en sonido como en imagen. Su responsabilidad —y la de sus colaboradores más cercanos— es evidente como pocas veces antes en la historia de una investigación de delitos políticos.

En esta situación, no hay tiempo que perder. Es hora de investigar, denunciar y juzgar. Cualquier vacilación o paso en falso en pos de gestos engañosos y acuerdos inmorales solo infundirá nueva vida a quienes añoran la dictadura.

¿Alguna duda?

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.