Avatar de Marcio Chaer

Marcio Chaer

Director de la revista Consultor Jurídico y jefe de prensa

13 Artículos

INICIO > blog

¡Atrapa al ladrón!

Alcolumbre chantajea al Gobierno para hacerse con fondos públicos.

Davi Alcolumbre (Foto: Jefferson Rudy/Agencia del Senado)

Desde el Imperio hasta los albores de la Constitución Federal de 1988, el modelo de separación de poderes se basó en una falacia: que el poder estatal tiene tres esferas independientes: Legislativa, Ejecutiva y Judicial. En teoría, esta ecuación pretendía garantizar la libertad y prevenir la tiranía.

En la práctica, el Poder Ejecutivo había concentrado hasta entonces casi todo el poder, como dueño del tesoro de la República y jefe del Poder Judicial y de los legisladores.

A partir de la década de 90, dado que la Constitución, al igual que las leyes en general, tardó algunos años en consolidarse, el Tribunal Supremo Federal se convirtió en el gobierno de facto. Esto alarmó a quienes no habían leído la Constitución o la interpretaron como un texto borrado por la historia.

Mercado de la vergüenza

Pero el Congreso no lo hizo. Prefirió su parte en efectivo. El noble papel de legislar y compartir el gobierno se ha convertido en una cadena de miserables negociaciones para repartirse el aparato estatal, pagar a los trabajadores de campaña y financiar las reelecciones. La Legislatura también ha abdicado de su función legislativa.

En las ocasiones en que este sitio le preguntó a Rodrigo Pacheco (PSD-MG), entonces presidente del Senado, qué se había hecho con la Comisión creada para reglamentar las aproximadamente 100 disposiciones de la Constitución que esperan entrada en vigor, la respuesta siempre fue la misma: "Voy a verificar y después responderé".

Tras sus 250 artículos originales, la Constitución Federal añadió 70 más con la Ley de Disposiciones Constitucionales Transitorias. Por si fuera poco, el Congreso añadió más de 130 enmiendas a la Carta. No es poca cosa.

Si otros 100 amparos llegan a la Corte Suprema, esta se verá en la tesitura de "legislar" cien veces más. Pero ¿cuál ha sido la principal crítica de Rodrigo Pacheco a la Corte Suprema? Que ha estado usurpando el papel del Congreso.

Ignorancia inhumana

A Rodrigo Pacheco le gusta presumir de lo que desconoce sobre el proceso constitucional. Es un entusiasta de la enmienda constitucional propuesta que restringe las decisiones monocráticas en la Corte Suprema. Aun sabiendo dos cosas: la primera es que el término "decisión monocrática" es engañoso al referirse a decisiones que replican la interpretación de la corte. Y eso es lo que casi siempre ocurre.

El segundo aspecto que Pacheco aún tiene la oportunidad de abordar es cómo hacer viable un tribunal —en el que cada miembro decide, en promedio, 10 veces al año— sin la competencia que generan las sentencias individuales. Especialmente aquellas que simplemente replican las decisiones del órgano colegiado.

Pero Pacheco no se detuvo ahí. Protestó contra la corte que busca una solución al debate sobre la despenalización de la posesión de marihuana. Esta función, insiste, le corresponde al Congreso. Como si no supiera que, en los 37 años transcurridos desde la entrada en vigor de la Constitución, el Congreso ha evitado temas controvertidos como las drogas, el aborto y la eutanasia. La nación espera los proyectos que, según Pacheco, son responsabilidad del Parlamento.

En mayo de este año, volvió a defender la eliminación de la posibilidad de que decisiones unilaterales suspendan leyes o actos de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Nuevamente: ¿qué sucede con las cláusulas arraigadas que imponen esta obligación al tribunal?

¡Atrapa al ladrón!

Siempre al unísono con su padrino, con quien disputa el campeonato nacional de astucia, el empresario Davi Alcolumbre (União-AP), Pacheco anduvo diciendo que la forma correcta de despenalizar la tenencia de marihuana sería por vía legislativa y criticó la decisión del STF en ese sentido, calificándola de invasión de la competencia del Poder Legislativo.

El país espera la aprobación de leyes que, según la pareja, son responsabilidad del Congreso, algo por lo que no moverán un dedo. Pero Pacheco avanzó con la PEC 8/2021, que limita las decisiones unilaterales de los magistrados de la Corte Suprema, aprobada en dos rondas por el Senado en noviembre de 2023. 

En aquel momento, este defensor de la inconstitucionalidad afirmó haber recibido ataques injustificados de los magistrados del Tribunal Supremo (Barroso, Alexandre y Gilmar criticaron la propuesta). La Cámara archivó la PEC, y él criticó a los diputados por ello.

En la cómoda posición de quienes no rinden cuentas, en agosto de 2023, ya había criticado al tribunal por reanudar este mismo juicio. En la misma ocasión, también criticó la decisión de la Corte Suprema sobre el salario mínimo nacional para enfermería, por haber "innovado" con disposiciones no incluidas en la propuesta previamente analizada por el Congreso.

La poderosa de las galaxias

Pacheco fue más allá. Criticó la decisión del Tribunal Supremo de establecer la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre la COVID-19. La calificó de politización del Poder Judicial. En octubre de 2022, también afirmó que existía "activismo político" dentro del Poder Judicial para justificar su complacencia.

En octubre de 2023, abogó por "limitar el acceso al Supremo Tribunal Federal para evitar que tenga contacto constante con la sociedad".

Anteriormente ha abogado por "reconsiderar" los poderes del Tribunal Supremo Federal y es autor de una propuesta de enmienda constitucional que eliminaría la prerrogativa del tribunal para decidir sobre cuestiones como el derecho penal.

En este escenario de monólogos, Alcolumbre aceptó con entusiasmo el falso poder que le otorgaba la prensa monocromática. Decir que impedirá que el gobierno gobierne porque no nombrará a una persona sin preparación para la Corte Suprema es el colmo del absurdo.

Aun sabiendo que ese chantaje no es más que una treta para meter un poco más la mano en las arcas públicas, Alcolumbre conoce la suma que ha recibido por enmiendas presupuestarias, los agentes de campaña que ha empleado en la administración directa e indirecta, en organismos autónomos y empresas públicas.

Alcolumbre nunca quiso un ministro en la Corte Suprema. Ni poder. Lo que realmente quiere es dinero.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

Artigos Relacionados