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José Carlos de Assis

Economista, doctor en Ingeniería de Producción por la Coppe-UFRJ, profesor de Economía Internacional en la UEPB.

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Una pequeña muestra de cómo sería un gobierno mundial.

La OMC, cuyo director general es un brasileño que se adhiere a la ideología neoliberal, está decidida a impulsar sus propuestas de libre comercio, en detrimento de los países en desarrollo y las naciones más pobres.

OMC (Foto: José Carlos de Assis)

El gobierno argentino ha denegado la acreditación a representantes de varias organizaciones de la sociedad civil que tenían previsto asistir a la reunión de la OMC (Organización Mundial del Comercio) en Buenos Aires, del 10 al 13 de este mes. Esta afrenta a entidades pacíficas que buscan expresar libremente sus opiniones en instituciones internacionales no tiene precedentes. Se trata, claramente, de un intento de silenciar a la opinión pública frente a las decisiones tomadas por tecnócratas que, en este caso, están meramente subordinados al capital global.

La OMC, cuyo director general es un brasileño afín a la doctrina neoliberal, está decidida a impulsar sus propuestas de libre comercio, en detrimento de los países en desarrollo y las naciones más pobres. La lista de exigencias de los países ricos es extensa: plena libertad de comercio, apertura del sector servicios, protección total de patentes, fin del principio de contenido nacional obligatorio en las inversiones extranjeras y completa libertad financiera. En esencia, se trata del fin del concepto de nación en la esfera económica.

Existen objeciones ciudadanas en todo el mundo contra esta agenda de acaparamiento de tierras por parte de los Estados-nación. El bloqueo de la entrada a potenciales opositores civiles a este proyecto, en un momento en que Argentina está gobernada por un líder neoliberal que recuerda las políticas imprudentes de Carlos Menem, evidencia el profundo compromiso del gobierno de Buenos Aires con la agenda neoliberal. El problema grave radica en que, dada la inclinación del actual gobierno brasileño, será difícil impedir que esta vergonzosa agenda, agresiva contra la población, se convierta en derecho internacional.

Lo más sorprendente de este proceso es que, tanto en la práctica como en la teoría, el neoliberalismo ha fracasado estrepitosamente en Europa y América Latina. Aquí en Brasil, basta con observar el desempeño de la economía en los últimos tres años. A corto plazo, solo la manipulación permite al gobierno actual destinar 1,6 millones de reales a gastos publicitarios, orquestados por Moreira Franco, para demostrar que la economía está creciendo. ¿Cuánto?, se preguntarán algunos. ¡Un 0,1% en el trimestre comparado con el anterior!

Con la decisión del gobierno argentino, tenemos un ejemplo de cómo sería un gobierno mundial: no el imaginado por el filósofo pacifista Immanuel Kant, sino el real. Tendríamos, como ya experimentamos con la OMC, un gobierno de tecnócratas totalmente dominado por grandes grupos económicos y financieros, y completamente ajeno a la ciudadanía. La OMC, como brazo operativo del gobierno mundial, busca así aliarse con el FMI y el Banco Mundial, sus brazos financieros, para imponer un orden totalmente anclado en el capital. ¡Que China nos salve! 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.