Populismo negro o etnorracial: instrumentalización política y desafíos para la lucha antirracista
¿Es posible hablar de «populismo negro o etnorracial»? ¿Cuáles son sus principales características?
Pergunta: ¿Es posible hablar de «populismo negro o etnorracial»? ¿Cuáles son sus principales características?
Análisis de la pregunta:
La pregunta sobre la posibilidad de hablar de “populismo negro o etno-racial” abre espacio para una reflexión crítica sobre las prácticas sociopolíticas contemporáneas que involucran identidades racializadas.
En ese sentido, Sí, es posible acercarse a este concepto, si bien es un tema delicado de analizar, considerando los contextos históricos, políticos y éticos en que este tipo de prácticas políticas pueden manifestarse, tanto a la derecha como a la izquierda de los espectros políticos predominantes en la sociedad.
El término populismo, en sentido amplio, se refiere al uso de discursos de defensa de grupos oprimidos para construir una base política y simbólica, sin que esto se traduzca necesariamente en cambios estructurales (MOUFFE, 2005).
Tomando como base el concepto mencionado, el “populismo negro” puede ser caracterizado como una práctica social orientada a instrumentalizar agendas étnico/raciales por parte de agentes políticos, institucionales o líderes que utilizan el discurso del protagonismo negro como herramienta de visibilidad, poder o ganancia personal, sin, sin embargo, promover transformaciones estructurales (HALL, 1997; FANON, 1961; GONZALEZ, 1988).
El “populismo negro” se manifiesta cuando los discursos que valoran a las personas y comunidades negras se utilizan de manera estratégica y performativa, sin redistribución del poder, políticas públicas efectivas o recursos reales para estas poblaciones.
Prácticas características del populismo étnico-racial
Las prácticas típicas del populismo etnorracial incluyen eventos festivos, programas políticos e incluso campañas que utilizan la problemática negra como estrategia de marketing. Actividades que exaltan la cultura afrobrasileña solo en fechas simbólicas o mediante la exposición de líderes que centran su visibilidad en sí mismos, sin crear estructuras colectivas que garanticen el protagonismo efectivo de las personas negras en las luchas y transformaciones deseadas.
En estos casos, el problema central es que la agenda racial se vacía de su contenido político transformador y se convierte en capital simbólico para proyectos personalistas o electorales (HALL, 1997) independientes del color de la piel de las personas.
Riesgos políticos e ideológicos
Los riesgos políticos de las prácticas populistas étnico-raciales —que pueden adoptar contornos ideológicos— incluyen la despolitización de las cuestiones raciales, la cooptación de líderes y movimientos, el mantenimiento de estructuras de poder raciales y la desmovilización de la base social.
En este sentido, es fundamental distinguir entre una política etno-racial transformadora —basada en el control social, la redistribución del poder y el fortalecimiento comunitario— y un populismo negro instrumental, que se limita a acciones simbólicas y centralizadas (FANON, 1961; GONZALEZ, 1988).
Aportaciones teóricas para comprender el significado y el sentido del populismo étnico/racial
Stuart Hall destacó la posibilidad de que las identidades negras sean apropiadas y vaciadas de significado político en contextos hegemónicos (HALL, 1997).
Frantz Fanon advirtió sobre los riesgos de instrumentalizar las agendas de liberación en campañas orientadas a beneficios privados (FANON, 1961).
Lélia González y Abdias do Nascimento destacaron la importancia de garantizar la autonomía y el protagonismo efectivo de los movimientos negros, enfatizando los riesgos de cooptación política y de mercado (GONZALEZ, 1988; NASCIMENTO, 1982).
Consideraciones generales
Hablar de “populismo negro” o “populismo étnico-racial” es reconocer la existencia de un fenómeno político-ideológico en el que las luchas étnico-raciales son utilizadas estratégica e instrumentalmente, sin hacer un compromiso real con transformaciones que superen el racismo estructural.
Identificar estas prácticas, evaluar su contexto y denunciar sus verdaderas intenciones es una parte fundamental de las luchas del movimiento negro por la justicia racial, la superación del racismo, la democracia y el logro de la igualdad de oportunidades económicas, culturales, políticas y sociales.
Referencias
FANÓN, Frantz. Los condenados de la tierra. Río de Janeiro: Civilización brasileña, 1961.GONZALEZ, Lélia. Por un feminismo afrolatinoamericano. Cuadernos de debate, São Paulo, n. 6, 1988.
HALL, Estuardo. La identidad cultural en la posmodernidad. Río de Janeiro: DP&A, 1997
.MOUFFE, Chantal. Sobre lo político. Londres: Routledge, 2005.NASCIMENTO, Abdias do. El genocidio de los negros brasileños. Río de Janeiro: Paz y Tierra, 1982.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



