Personas deportadas
Esposados o no, hay deportados o exiliados, a la luz de las leyes, no siempre tan estrictas, que sufren mucho, sean exiliados o no.
Con la transición de la naturaleza a la cultura, las costumbres y prácticas que se generan están reguladas por la ley. Así, surge la moral para garantizar la buena convivencia entre los individuos. En contraste con la imagen presentada anteriormente sobre la evolución humana, podemos decir que las relaciones de poder siempre han existido entre las personas desde el inicio de la humanidad.
Al observar las costumbres, nos damos cuenta de que siempre observamos a las personas y las cosas, las evaluamos y emitimos juicios de valor sobre cada situación. Así, los individuos, dentro de sus grupos sociales, regulan su comportamiento según las normas establecidas.
El aumento del grado de conciencia y libertad, y por ende de responsabilidad personal en el comportamiento moral, introduce un elemento contradictorio que angustiará constantemente al hombre: la moral, si bien es un conjunto de reglas que determinan cómo debe ser el comportamiento de los individuos en un grupo, es también la aceptación libre y consciente de las normas. (ARANHA; MARTINS, 1986, p. 304)
La palabra «deportado» tiene su etimología. El significado es «exiliado», sí, «expulsado».
Si hay gente viviendo en otros países, significa que hay una insatisfacción en el aire, un déficit en términos de oportunidades de existencia, es decir, de bienestar social.
La migración busca oportunidades que no existen en el entorno, y sabemos que existen leyes vigentes: en el país que las recibió y en el que las exportó. ¿Ilegal o legal? Todos somos humanos. Los llamados residentes de las favelas brasileñas, por ejemplo, también están exiliados de todo; lo veremos si analizamos el caso con más detenimiento.
Además, desde un punto de vista filosófico y sociológico, el término “deportado” puede incluso sonar conceptualmente como alguien que está a la deriva en el mar del olvido social.
Esposados o no, hay deportados o exiliados, bajo la luz de leyes no siempre tan estrictas, que sufren mucho, exiliados o no. ¡Que los derechos humanos prevalezcan más allá del apodo!
#ValReiterperiodista
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
