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Paulo Moreira Leyte

Columnista y comentarista en TV 247

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El pueblo también quiere la vacuna, general.

La confesión del jefe de Gabinete expone la hipocresía de un gobierno que saboteó los esfuerzos para vacunar a toda la población, escribe Paulo Moreira Leite de Periodistas para la Democracia.

El pueblo también quiere la vacuna, General (Foto: ABr)

Por Paulo Moreira Leite, de Periodistas por la democracia

Al admitir que se vacunó contra la Covid-19, el general Luiz Eduardo Ramos, jefe de la Casa Civil de la Presidencia de la República, uno de los más altos cargos en la jerarquía del Estado brasileño, le creó un problema a Jair Bolsonaro.

En un país donde la ciencia indica que 161 millones de personas necesitan la vacuna, pero la inmunización sólo ha llegado a 30 millones –menos de 1/5 de lo que se necesita–, esta confesión expone la hipocresía que ha guiado la actual política sanitaria desde que ocurrieron los primeros casos de COVID-19 en el país. 

En el mismo gobierno que hizo todo lo posible por sabotear todos los esfuerzos para vacunar a la población brasileña, llegando incluso a definir la pandemia como una "gripecita" y a publicar videos que afirmaban que la enfermedad se eliminaría en pocos meses, sus ministros de Estado pueden vacunarse. No todos lo hacen en secreto, como el propio general admitió haber hecho.

El 27 de marzo, Portal 360 informó que incluso el ministro Paulo Guedes, quien acusó a China de inventar el virus, recibió la primera dosis de Coronavac, basada en una fórmula importada de ese país. Otro ministro, el general Heleno, de la Oficina de Seguridad Institucional, también recibió su dosis. 

Aun así, en sus apariciones públicas, Bolsonaro nunca perdió la oportunidad de condenar las vacunas, una postura que ni siquiera sus ministros tomaron en serio, como se ve en la confesión de Luiz Carlos Ramos, especialmente impactante en un momento en que el país se acerca a las 400.000 muertes. 

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*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.