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Denis Castilho

Geógrafo, profesor de la UFG y miembro de la Red Latinoamericana de Investigadores en Espacio y Economía.

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Privatización de Eletrobras: escasez inducida y doble asalto al país.

Esta orden ejecutiva se redactó apresuradamente, sin consulta pública, sin debate con expertos, y mucho menos con representantes de entidades vinculadas al sector eléctrico. Más que absurdo, es un delito contra un sector estratégico para el país.

Por Denis Castilho

El jueves pasado (17 de junio), el Senado aprobó la Medida Provisional que permite la privatización de Eletrobras (MP 1.031 de 2021). Esta MP, según sus creadores, busca capitalizar Eletrobras. Sin embargo, un análisis minucioso revela una serie de articulaciones que encarecerán considerablemente la operación para el consumidor brasileño e incluso podrían provocar una disrupción sin precedentes en el sector eléctrico del país. 

Tras su paso por la Cámara de Diputados y ahora por el Senado, la medida ha sufrido cambios y adiciones debido al cabildeo y la presión. Estas adiciones se conocen como "jabutis", una expresión inusual que se refiere a maniobras para incluir puntos que benefician intereses muy específicos. En otras palabras, son adiciones traicioneras que revelan la naturaleza frívola de sus autores y de la propia medida. 

Esta medida provisional se redactó apresuradamente, sin consulta pública, sin debate con expertos, y mucho menos con representantes de entidades vinculadas al sector eléctrico. Más que absurdo, es un atentado contra un sector estratégico para el país. ¿Cómo es posible que decisiones que exigen un amplio debate y que impactarán la economía y la vida de millones de personas queden restringidas a los parlamentarios (muchos de los cuales son lobistas)?

Resulta contradictorio utilizar Medidas Provisionales para situaciones que impactan estructuralmente a la sociedad. El propio artículo 62 de la Constitución Federal establece claramente que la premisa de una Medida Provisional es la urgencia: debe utilizarse para casos y situaciones específicos. Lejos de ello, las intervenciones en el sector eléctrico no pueden llevarse a cabo sin un plan estratégico amplio y bien articulado. 

Esta medida, por lo tanto, atenta contra la Constitución. Pero la situación es aún peor. Veamos por qué.

Una medida anacrónica que hace retroceder al país. 

Un punto que merece destacarse se refiere al texto de esta Medida Provisional. Esta ordena la construcción de nuevas centrales térmicas de gas natural en las regiones Norte, Noreste, Medio Oeste y Sudeste, regiones que, en su mayoría, no cuentan con gasoductos.

El texto original fue modificado con disposiciones que exigen la contratación de 8 GW de estas centrales térmicas. En total, se estima que los cambios realizados en la Cámara generarán un costo adicional de R$ 41 mil millones. Tras su aprobación en el Senado, con los nuevos "complementos", este costo ascendió a R$ 56 mil millones. Sumando impuestos y beneficios sectoriales, el grupo de entidades empresariales Unión por la Energía calcula que el impacto será de R$ 84 mil millones, que se trasladarán a la factura del consumidor, como lo demuestra Montenegro (2021). 

Considerando que el capital que se recaudará mediante la Medida Provisional es muy inferior a este valor (alrededor de R$ 60 mil millones), no es difícil identificar cómo se configurará la extracción de valor para beneficiar a los accionistas. Además de ceder un sector estratégico y desvincular el sistema de control del insumo más importante y fundamental del territorio nacional, la privatización también constituye un verdadero ataque al consumidor. 

Sin embargo, no es difícil imaginar que en los próximos meses veremos una avalancha de anuncios que defienden esta privatización. Por un lado, estará la narrativa engañosa sobre la crisis del agua, que en realidad se refiere a la falta de gestión gubernamental de los recursos hídricos destinados a la generación y el suministro de energía. Por otro lado, la estrategia de marketing se centrará en publicitar las inversiones (los 60 000 millones), lo cual también es engañoso porque omitirá el coste final para el consumidor y el perjuicio que supone la cesión del bien público. 

Tras esta privatización se esconde un fuerte impulso a la expansión de los gasoductos en el país, lo que sin duda impactará en la estructura tarifaria de la electricidad. Además de los aumentos y recargos ya aprobados (véase la Cuenta Covid, como se comentó en un texto anterior [Castilho, 2021]), la privatización podría incrementar las facturas de electricidad hasta en un 20%, cifra también prevista en una encuesta realizada por la Asociación de Grandes Consumidores Industriales y Consumidores Libres (Abrace). 

A diferencia de lo que ocurre a nivel mundial, esta medida también extiende los subsidios a las centrales eléctricas de carbón de 2027 a 2035, lo que pone de relieve la fuerte presión ejercida por los grupos que controlan estas plantas. En un contexto donde el sistema enfrenta adversidades, la función y la relevancia de estas plantas son conocidas, pero no se puede priorizar una insistencia que ignore las tendencias de innovación y los cambios que alterarán la geopolítica energética global. Precisamente en este período histórico marcado por la transición energética, un país tropical del tamaño de Brasil (con amplio potencial de diversificación y expansión de su capacidad de generación) sigue insistiendo en un tipo de generación de energía contaminante, insostenible y altamente costosa. Sin duda, se trata de una medida anacrónica que, además de no presentar soluciones innovadoras de las que el sistema carece desde hace tiempo, también conduce al país al estancamiento. 

¿Crisis del agua o escasez inducida? 

El sistema actual de generación y transmisión está operando cerca de su límite. Es sabido que el gobierno no ha presentado un plan bien articulado en los últimos años para expandir este sistema mediante un conjunto de acciones coordinadas e inversión en ciencia, tecnología e innovación en el sector. 

También se sabe que más del 63% del sistema nacional depende directamente de las condiciones climáticas (Brasil, 2020). Este gobierno ni siquiera ha desarrollado un plan coordinado para la prevención de irregularidades climáticas o sequías prolongadas que, si bien ocurren en regiones específicas, interfieren con el Sistema Interconectado Nacional. Además, lo que el gobierno llama una crisis hídrica (culpando a las condiciones climáticas) en realidad oculta una crisis planificada.

Existen situaciones absurdas para un sector como el eléctrico. En 2020, por ejemplo, se autorizó la apertura de las compuertas de la presa de Itaipú. El embalse se encontraba al 80% de su capacidad y registró una caída de casi el 25% en su generación. Esto benefició a las centrales eléctricas aguas arriba, la mayoría de las cuales son operadas por grupos privados. La aceleración de la producción en estas centrales, obviamente, impactó negativamente en el caudal de los embalses. 

El resultado es claro: embalses con bajos caudales y sin posibilidad de conservación en el futuro próximo. Durante los últimos cinco años, las precipitaciones han sido inferiores a la media en las cuencas de la región centro-sur del país, donde se ubican importantes centrales hidroeléctricas. Sin embargo, la continua escasez de precipitaciones en la región, según informaron Rabello y Coimbra (2021), fue pronosticada por los servicios meteorológicos. 

Esto significa que hubo falta de coordinación. También deben considerarse otros factores, como el uso del agua por parte de sistemas de riego de pivote central que drenan miles de metros cúbicos aguas arriba de las cuencas, la tala de vegetación nativa en las regiones del Cerrado y la Amazonia, la disminución de la infiltración en el nivel freático y la erosión, que aumenta el volumen de sedimentos en los cursos de agua. Todo esto también interfiere con el caudal de los embalses y demuestra que su variación no solo se debe al volumen de lluvia, sino también al uso depredador de los recursos naturales. 

Esta falta de una política bien coordinada para el uso racional de los recursos hídricos para la generación de energía plantea una pregunta: ¿es resultado de la incompetencia gubernamental o de una acción premeditada? Lo cierto es que será difícil contener una grave crisis en el sector eléctrico, especialmente en 2022, cuando el racionamiento sin duda se utilizará como una nueva justificación para el desmantelamiento del sector. Esta locura, si no se previene, podría llevar al sector a un inevitable colapso energético. 

Quedará claro que la escasez se originó en un conjunto deliberado de acciones (o la falta de ellas), como estrategia previa a la privatización. La administración que orquesta los aspectos ocultos de esta medida no es inocente: es una administración generadora de crisis. 

El proyecto de escasez se basa en la premisa indispensable para la futura apropiación privada de un bien público, ya que es una fuente de persuasión. Sin embargo, considerando que el sistema está operando casi al límite, ¿estarían los grupos privados dispuestos a realizar inversiones sin retorno ni divisas? Todos los escenarios apuntan a un precio muy alto para la población y la propia economía del país, ya sea por la necesidad de expandir el sistema, la inclusión de cláusulas ocultas en la Medida Provisional o la venta de megavatios que podría costar tres veces el valor actual de Eletrobrás. 

La viabilidad de esta privatización llega en un momento en que el sector necesita con urgencia innovación y diversificación en su parque generador. Contrariamente a esta tendencia, además de representar un doble ataque a los consumidores y al patrimonio público, compuesto por 125 centrales eléctricas, 71 kilómetros de red de transmisión y 366 subestaciones, esta Medida Provisional también desfasa al país de la transición energética global y refuerza un modelo de gestión de probada ineficiencia, como lo demuestran los sucesivos apagones en Amapá.

Como si no fuera suficiente, uno de los sectores más estratégicos del país corre serio riesgo de ser entregado a los privilegios de los accionistas, transfiriendo a la racionalidad del mercado de valores el insumo que debería constituir la racionalidad de la soberanía y el desarrollo de este país.

Referencias

BRASIL. Anuario Estadístico de Energía Eléctrica 2020, año base 2019Ministerio de Minas y Energía; Empresa de Investigación Energética, 2020. CASTILHO, Denis. Cuenta Covid: ¿Sabes qué es? Pragmatismo político, 8 de junio de 2021. Disponible en: https://bit.ly/35Gsqau (Consultado: 18 de junio de 2021). HESSEL, Rosana. Abrace prevé un aumento de hasta el 20% en las facturas de electricidad con la privatización de Eletrobras. Correio Brasiliense, 19 de mayo de 2021. Disponible en: https://bit.ly/3zQBGa6  (Consultado: 18 de junio de 2021). MONTENEGRO, Sueli. El costo de la Medida Provisional de Eletrobras asciende a R$ 84 mil millones. Canal Energía, 17 de junio de 2021. Disponible en: https://bit.ly/3xwCUFq (Consultado: 18 de junio de 2021). RABELLO, Nestor; COIMBRA, Leila. La sequía continuará en 2021. Agencia de Infraestructura, 15 de abril de 2021. Disponible en: https://bit.ly/3gGHsn1 (Consultado: 18 de junio de 2021).

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.