¿Cuál es la sorpresa?
El Director General de la Policía Federal, Fernando Segovia, declaró que la tercera acusación contra el presidente Temer, ilegítimo y golpista, debería ser desestimada. ¡Y qué sorpresa, si siempre habíamos advertido que esto sucedería!
El Director General de la Policía Federal, Fernando Segovia, declaró que la tercera acusación contra el presidente Temer, ilegítimo y golpista, debía ser desestimada. ¡Y qué sorpresa, si siempre advertimos que esto sucedería! Lo mismo ocurrió con el nombramiento de la Fiscal General de la República, Raquel Dodge, ignorando la sugerencia del Ministerio Público Federal. Después de todo, como bien lo afirmó el canalla Romero Jucá, el objetivo era claro: "detener la hemorragia... en un gran acuerdo nacional... con el Tribunal Supremo, con todo".
Ahora controlan el Estado los canallas del (P)MDB y del PSDB, precisamente aquellos que acusaron al PT de hacerlo.
Curiosamente, este mismo partido fue el único que dio carta blanca y autonomía a la Policía Federal, y siempre respetó la lista presentada por el Ministerio Público Federal. Tanto es así que las investigaciones llegaron adonde llegaron precisamente porque el PT lo permitió, y, por supuesto, esto molestó al PSDB, al (P)MDB, al DEM y compañía, porque sabían que ya no serían encubiertos por sus actos de corrupción e ilegalidad. ¿Y qué hicieron? Inventaron un impeachment que destituyó a un presidente legítimo y honesto, dando un golpe de Estado parlamentario.
Para servir a los intereses del empresariado, contaron con el apoyo y patrocinio de la FIESP, la CNI, Lemann, Globo, el Grupo Abril y muchos otros. Se desató un bombardeo de noticias falsas, omisión de información contra sus aliados y una intensa propaganda sesgada contra el PT (Partido de los Trabajadores). Con esto, surgieron grupos "no partidistas", pero que recibían dinero tanto de la oposición como de dudosas fuentes extranjeras, que encabezaron los desfiles dominicales y las caceroladas. Así, la manipulación de las masas fue total. Los hinchas "verdes y amarillos" con la camiseta de la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol), en una clara muestra de ignorancia política, salieron a las calles exigiendo "¡Fuera Dilma!".
Pero el analfabetismo político no terminó ahí. No contentos con pegarse un tiro en el pie, también se sintieron superiores desfilando junto a las figuras verdaderamente corruptas del PSDB (Aécio Neves, José Serra, Aloysio Nunes, Geraldo Alckmin, Arthur Virgílio, Beto Richa...), del DEM (Ronaldo Caiado, José Agripino Maia, Rodrigo Maia, José Mendonça Filho, Onyx Lorenzoni...) y del (P)MDB (Michel Temer, Eduardo Cunha, Romero Jucá, Renan Calheiros, Eliseu Padilha, Geddel Vieira Lima, Eunício Oliveira, Henrique Eduardo Alves, Rocha Loures, Carlos Marun...).
El golpe se consumó —con la ayuda de las masas manipuladas— y empezó a pagarse el precio: el fin de la CLT (Ley Laboral Brasileña), la precariedad laboral, la reforma previsional y el fin de los programas sociales. Recortes y más recortes al presupuesto público, que venden la idea de la necesidad de privatizaciones, un claro objetivo de la política neoliberal, la misma política que no se eligió en las urnas, pero que ahora se impone al pueblo brasileño gracias al golpe parlamentario.
Vale la pena señalar que todo esto también apuntaba a entregar las reservas del presal al capital extranjero –una deuda que José Serra tenía con Chevron en 2009, según documentos divulgados por WikiLeaks– y debilitar al Mercosur y a los BRICS –que amenazaban la hegemonía yanqui del FMI–.
Lo repito: esto no es nada nuevo. Como tampoco lo es el intento de inhabilitar a Lula para las elecciones de 2018. Esto, dicho sea de paso, es la guinda del pastel para la consumación final del golpe. Y, si esto llega a suceder, podremos decir con certeza que vivimos en una pseudodemocracia, incluyendo la mezquindad de un Tribunal Supremo cobarde.
Mientras tanto, ¿dónde están quienes querían lo mejor para nuestro país? ¿De verdad lo querían o simplemente infundían odio contra un partido en particular? Los moralistas que decían estar en contra de la corrupción... han desaparecido. Justo cuando todo es tan evidente que todo el mundo puede verlo. ¡Pero solo los "buenos brasileños" se niegan a verlo!
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
