¿Cuándo serán castigados los creadores y difusores de noticias falsas?
Surgirán nuevas "botellas de gallo". Sus creadores deben ser identificados y castigados, así como quienes las difunden.
En noviembre de 2022, poco después de la victoria de Lula, publicamos que la lucha contra las noticias falsas debía continuar. Escribimos en este espacio: «Las elecciones terminaron, Lula ganó, pero siguen surgiendo noticias falsas que perturban el ambiente democrático, como la que atribuye a Lula, el presidente electo, la frase 'vamos a confiscarlo todo', o al vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, la afirmación de que se gravará el PIX».
Este columnista, sorprendido pero no mucho, fue duramente criticado por el Diário da Causa Operária, que lo incluyó entre la "izquierda pequeñoburguesa" y, tras un artículo estalinista, concluyó: "(...) Hay que decirle a Paulo Henrique Arantes que las noticias falsas no serán castigadas. Lo que el 'mundo civilizado' le está haciendo a Julian Assange demuestra, a la vista de todos, que quien diga la verdad será castigado".
Debido a la falta de una disposición legal específica sobre noticias falsas, vemos lo que se está haciendo actualmente contra el ministro Flávio Dino. Vincular a figuras de la izquierda con el crimen organizado no es nada nuevo, pero la práctica podría neutralizarse si quienes inventan estas mentiras fueran castigados. De nada sirve afirmar que la calumnia ya está tipificada en el Código Penal: las noticias falsas son algo distinto, inventado racionalmente y con un propósito específico.
¿No cree el lector que el inefable Deltan Dallagnol merece ser llevado ante la justicia por publicar una pancarta en redes sociales, con su logo personal, que dice: "Nuevo programa social del gobierno: Bolsa Tráfico. Solo para miembros del PCC y Comando Vermelho"?
Con el tiempo: no se trata de defender una ley que favorece hipócritamente a la “prensa profesional” en detrimento del periodismo libre y progresista, como se quiere hacer creer, sino la concepción de una legislación para frenar severamente publicaciones como la del ex fiscal, ex diputado y siempre mentiroso Dallagnol, entre muchos otros.
La lucha contra las noticias falsas debe ser un movimiento estructurado, que opere a diario y se base en una legislación específica, porque su producción está organizada y racionalizada. Como somos imperfectos, mentimos. Mentir es parte de la vida, y a veces recurrimos a ello para evitar contratiempos más graves. Es una mentira sin malicia, pero mentira, sin duda. No mentir nunca me parece una cualidad inalcanzable para los seres humanos, pero inventar falsedades para destruir reputaciones es aborrecible.
El uso de noticias falsas como estrategia política es cruel, criminal y, por serlo, merece ser castigado por la ley. Algún día se aclarará cómo y por qué esta vil herramienta adquirió tanta relevancia en este siglo, culminando con las elecciones de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y Jair Bolsonaro como presidente de Brasil.
Surgirán nuevas "botellas de gallo". Sus creadores deben ser identificados y castigados, así como quienes las difunden.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
