¿Quién se retractará de sus declaraciones respecto a la calumnia contra Pimentel?
La denuncia interpuesta por el Ministerio Público Federal, ahora manifiestamente infundada, se presentó en 2010, en vísperas de que Pimentel asumiera como ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior del gobierno de Dilma Rousseff, con el evidente objetivo de generar publicidad negativa. A finales de 2014, tras la aplastante victoria del actual gobernador, el caso se reavivó, con la misma motivación, principalmente por quienes perdieron las elecciones en Minas Gerais.
Quien todo lo soporta en silencio —calumnias, agresiones, insultos— adquiere una autoridad moral que silencia a los adversarios y transforma la aversión en admiración. (Chico Xavier)
El miércoles pasado (4), el Tribunal Especial del Superior Tribunal de Justicia (STJ) rechazó por unanimidad la denuncia contra el gobernador de Minas Gerais, Fernando Pimentel. Los ministros entendieron que no existían pruebas que respaldaran las acusaciones del Ministerio Público Federal (MPF). El caso era antiguo: databa de la época en que Pimentel era alcalde de Belo Horizonte. Se refería a la compra, para uso de la Policía Militar, de cámaras de seguridad del proyecto Olho Vivo en 2004. Equipos que, por cierto, siguen en pleno funcionamiento y son de indudable importancia para la seguridad pública en la capital de Minas Gerais.
La denuncia interpuesta por el Ministerio Público Federal, ahora manifiestamente infundada, se presentó en 2010, en vísperas de que Pimentel asumiera como ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior del gobierno de Dilma Rousseff, con el evidente objetivo de generar publicidad negativa. A finales de 2014, tras la aplastante victoria del actual gobernador, el caso se reavivó, con la misma motivación, principalmente por quienes perdieron las elecciones en Minas Gerais.
Lamentablemente, la decisión que absolvió a Fernando Pimentel recibió una cobertura mediática inversamente proporcional a la que recibieron los titulares sobre las presuntas irregularidades. Breves notas y artículos parecían estar ahí solo para cumplir, con gran reticencia, con la obligación de informar. Peor aún ha sido el silencio de todos aquellos que no dudaron en atacar, calumniar, difamar y ofender al gobernador. Permanecen en silencio, aun sabiendo que le deben una retractación no solo a Pimentel, sino a todo el pueblo de Minas Gerais.
La decisión del Tribunal Superior de Justicia es una prueba inequívoca de las motivaciones políticas detrás de esta y otras acusaciones contra el gobernador de Minas Gerais, quien ha señalado reiteradamente la debilidad de las acusaciones. Sobre todo, este suceso debe servir de advertencia sobre la gravedad del irrespeto a los derechos y garantías constitucionales resultante de acusaciones frívolas, conclusiones precipitadas y prejuicios, que pueden causar daños irreparables a los injustamente acusados.
¿El mayor crimen de Fernando Pimentel? Fue ganar unas elecciones en Minas Gerais que la oposición, en su arrogancia, ya daba por segura, a pesar de que su candidato era un títere. Creían que nuestro estado era una capitanía hereditaria al servicio de un selecto grupo de poderosos comandados por el "gran emperador", que lo controlaba todo y a todos. Fue por la derrota —y no por ninguna irregularidad— que lanzaron una verdadera persecución contra el gobernador.
Acéptenlo, amigos. Fernando Pimentel ganó, y su gobierno sigue trabajando por Minas Gerais. Ganó porque los mineros estaban cansados de la vieja política y las mentiras de la propaganda oficial. Porque nadie vivía en el Minas Gerais de la propaganda, sino en un estado sumido en problemas y dificultades. Más aún —y ahora lo sabemos— porque ese fue un gobierno de malas prácticas, liderado por alguien que ahora está sumido en el fango de la corrupción, junto con sus heraldos de la moral. Aécio Neves, el "Pequeño Minero", es señalado por los denunciantes como el más voraz en materia de sobornos.
Afortunadamente, la verdad empieza a salir a la luz. Pero la mentira —¡Ah, esa arpía!— ¡cuánto daño ha causado ya! El gobernador lo soportó todo en silencio. Pero solo él y su familia conocen la magnitud del sufrimiento, las noches en vela y la indignación que les causó la calumnia. Todo para debilitar a un gobierno legítimo y llevar a cabo, también en este caso, una tercera vuelta electoral. No lo lograrán. La justa decisión del Tribunal Superior de Justicia fue solo la primera, y las otras dos acciones contra Fernando Pimentel también correrán la misma suerte: el sobreseimiento por falta total de pruebas.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
