Reforma sindical y derechos laborales
Los empresarios quieren debilitar a los sindicatos, facilitando así y intensificando la explotación laboral.
Hemos vivido momentos difíciles en los últimos diez años. Desde los resultados electorales de 2014, se ha desatado un proceso político que incluyó el golpe de Estado contra la entonces presidenta Dilma, la investidura de Temer, el encarcelamiento e inhabilitación electoral de Lula en 2018 y el gobierno de Bolsonaro.
Todo este proceso fue posible gracias al golpe de Estado legal, parlamentario y empresarial, en el que una parte significativa del empresariado, incluyendo banqueros, se alió con el llamado Centrão, liderado por Eduardo Cunha, para implementar una agenda que favorecía los intereses económicos del gran capital nacional y las multinacionales, imponiendo pérdidas significativas a los trabajadores. Fue en este contexto que, por ejemplo, se abolieron el Impuesto Sindical y las autorizaciones sindicales.
Sabemos que este cambio de política buscaba liquidar los activos públicos y reducir los costos laborales. Para lograrlo, se aprobaron las Reformas Pensionales, Laborales y Sindicales. Y para que estas reformas prosperaran, se aprobó un conjunto de leyes destinadas a debilitar a los sindicatos y, por lo tanto, reducir la resistencia de la clase trabajadora.
En la próxima década se plantean nuevos desafíos para los trabajadores, pues los ataques a sus derechos también se producen a través de la desregulación de los contratos de trabajo, abriendo espacio para la externalización incluso en las llamadas actividades centrales.
Un ejemplo de esta precariedad laboral es lo que viene ocurriendo en el sector financiero, con la intensa y acelerada creación de fintechs, corresponsales bancarios y agentes de inversión independientes.
Este fenómeno ha provocado la migración de puestos de trabajo bancarios, regidos por la Convención Colectiva Nacional del rubro, hacia formas de empleo que restan derechos y desvinculan a los trabajadores de sus sindicatos de origen, que tienen mayor poder de negociación.
La resistencia a este movimiento requiere la acción firme y organizada de la clase trabajadora, que exige sindicatos fuertes y con una estructura sostenible. Por ello, abogamos por la aprobación de una reforma sindical que garantice el fortalecimiento de los sindicatos y la negociación colectiva. La organización sindical y los métodos de negociación del sector bancario han servido de modelo para este debate.
Es fundamental aprobar una Contribución Sindical Negociada, basada en decisiones tomadas en asamblea y con la posibilidad de participación de todos los trabajadores de cada categoría, estén o no sindicalizados. Parte del sector empresarial ya ha comenzado a atacar esta contribución. La patronal busca debilitar a los sindicatos y, con ello, facilitar e intensificar la explotación laboral. La clase trabajadora necesita organizarse para enfrentar a este lobby.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
