El rechazo a la Constitución convierte a Bolsonaro en el enemigo público número uno de la democracia.
"El mensaje principal de la carta es una advertencia a los votantes: votar por Bolsonaro es votar contra la democracia", escribe Alex Solnik.
Por Alex Solnik
La Carta unió a Brasil contra el autoritarismo, es decir, contra Bolsonaro. Era el evento que todos los demócratas esperaban, de ahí el enorme apoyo, que ya supera el millón de brasileños.
En tiempos de pandemia, 1 millón de firmas equivalen a 1 millón de personas en una plaza pública.
La Carta trazó una línea en la arena: de un lado, Bolsonaro; del otro, la democracia.
La Carta aisló al Presidente de la República. De un lado, el Palacio Presidencial; del otro, Brasil.
La carta dejó claro al país y al mundo que el presidente de Brasil es, oficialmente, el enemigo número uno de la democracia.
Entre los candidatos presidenciales, fue el único que no firmó.
Al rechazar la Carta prodemocrática, y más aún, al burlarse de ella, el presidente traiciona la Constitución que juró defender el día de su investidura. Y apuñala por la espalda al Estado democrático de derecho.
La campaña de este año tiene un antes y un después de la Carta.
Su mensaje principal es una advertencia a los votantes: votar por Bolsonaro es votar contra la democracia.
Votar por Bolsonaro es votar contra Brasil.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
