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Niño justiciero

Diputado distrital y líder del PT en la CLDF (Cámara Legislativa del Distrito Federal).

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Informe Derrite: Facilitar el delito mediante la inconstitucionalidad y la mala fe.

El informe de Guilherme Derrite desmantela la lucha contra el crimen y favorece a ciertas facciones bajo el pretexto de defender el federalismo.

Guilherme Derrite (Foto: Lula Marques/Abr)

El proyecto de ley para combatir a las facciones criminales, presentado por el gobierno de Lula tras más de un año de meticulosa preparación con la participación de expertos, secretarios de seguridad y la propia Policía Federal, representó un avance crucial. Sin embargo, lo que se observa en la Cámara de Diputados, bajo la dirección del diputado Guilherme Derrite (PP-SP), es un intento flagrante de distorsionar la propuesta y, en la práctica, otorgar impunidad a dichas facciones.

El informe en cuestión no solo presenta fallos técnicos, sino que constituye una aberración inconstitucional que sirve a intereses oscuros y desestima la valiosa labor de quienes realmente luchan contra el crimen. La maniobra más perversa de este informe es el intento de limitar la capacidad de actuación de la Policía Federal.

Al establecer que la Policía Federal solo puede operar en los estados con la autorización expresa del gobernador, Derrite promueve un desmantelamiento estratégico de la lucha nacional contra el crimen. Sin embargo, grupos criminales como el PCC y el Comando Vermelho no respetan las fronteras estatales. Operan en red, con operaciones interestatales e internacionales.

La Constitución Federal, en su artículo 144, otorga claramente a la Policía Federal la facultad de investigar delitos con repercusiones interestatales e internacionales y de reprimir el narcotráfico. El informe, con una miopía deliberada o una mala fe calculada, ignora esto y crea una maraña burocrática que solo beneficia a quienes deberían ser investigados.

Que no quepa duda: esto no es una defensa del federalismo ni del pacto federal. Se trata, más bien, de la creación de un mecanismo de protección. Este requisito paralizará las investigaciones en curso e impedirá que la Policía Federal actúe con la celeridad necesaria para rastrear las operaciones financieras o logísticas de facciones que operan en varios estados.

Es una cortina de humo para proteger a sectores poderosos. Recordemos que, recientemente, la Policía Federal llevó a cabo operativos de gran envergadura precisamente en São Paulo, el estado del relator, investigando el vínculo entre el crimen organizado y el sistema financiero en la famosa avenida Faria Lima. ¿Es mera coincidencia que ahora quieran impedir que la Policía Federal remueva este avispero?

Derrite representa un proyecto político de extrema derecha que, retóricamente, se muestra intransigente contra los delincuentes comunes, pero en la práctica, legisla para proteger a los delincuentes de cuello blanco y las estructuras financieras que lavan dinero del narcotráfico. Es la vieja lógica hipócrita: represión violenta para las periferias y protección legal para los sectores adinerados que se benefician, directa o indirectamente, de la economía ilícita. El informe es la materialización de esta esquizofrenia política.

La afirmación de equiparar facciones con terrorismo, sin la necesaria claridad técnica, constituye otro error. Esta ambigüedad puede generar graves problemas de soberanía, abriendo la puerta a interpretaciones peligrosas en el ámbito internacional. Lo que se necesita es un marco jurídico sólido y preciso, no una temeridad que confunde más de lo que resuelve.

El informe de Derrite es un Frankenstein legal: crea monstruos en algunos artículos y ata las manos del Estado en otros, lo que da como resultado una propuesta que, de ser aprobada, será un verdadero manual de supervivencia para las facciones.

Ante este panorama desolador, la sociedad no puede permanecer impasible. Es crucial que los movimientos sociales, las organizaciones profesionales y la ciudadanía presionen a los legisladores para que rechacen este informe nefasto. La lucha contra el crimen organizado exige seriedad y valentía, no maniobras políticas que lo fortalezcan.

La esperanza reside ahora en el Senado Federal, que ha estado desempeñando el papel de cámara revisora ​​y moderadora ante los excesos de la Cámara de Diputados. Se espera que los senadores puedan corregir esta aberración y restaurar el espíritu original del proyecto, devolviendo al Estado las herramientas necesarias para una lucha eficaz e inteligente contra el crimen. El pueblo brasileño, especialmente los más pobres de la periferia, como mi querida Ceilândia, que más sufren la violencia, merecen nada menos. La vigilancia, como siempre digo, es el precio de la libertad y la seguridad.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

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