Informe del Banco Central pone punto final a las supuestas presiones de Alexandre de Moraes.
Las "seis llamadas telefónicas" sólo las pudo haber imaginado un guionista borracho.
Después de leer el informe que el Banco Central envió al Ministerio Público Federal, siete días después de la liquidación del Banco Master, y anteayer al TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión), respondiendo a una pregunta del ministro Jhonatan de Jesus, es difícil imaginar qué tipo de presión habría ejercido el ministro Alexandre de Moraes sobre el presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo, en la reunión y en las seis llamadas telefónicas reportadas por O Globo y Estadão.
El informe señala que Master estaba atravesando una "crisis de liquidez profunda y crónica" y estaba cometiendo "violaciones graves y reiteradas de las normas que rigen su actividad".
Señala también que “existían indicios de gestión fraudulenta”, “operaciones sin documentación de respaldo” y “la utilización de artificios destinados a crear apariencia de legalidad para operaciones carentes de sustancia económica”.
Los recursos del Máster “se reciclaron a través de una cadena de fondos y empresas intermediarias”, con el objetivo de “dar una apariencia formal a transacciones con un mismo origen y un mismo beneficiario final”.
“Dichas dinámicas”, continúa el informe, “además de violar los principios de transparencia y segregación fiduciaria, pueden constituir fraude en la gestión y simulación de operaciones financieras, en los términos de la legislación penal aplicable”.
La liquidación del banco en noviembre se produjo después de que "se agotaran todas las alternativas, y revertir el proceso causaría graves daños al sistema financiero".
Ante el agotamiento de todas las soluciones de mercado, la identificación de una situación económica y financiera crítica que impedía a la institución cumplir con sus obligaciones, y la constatación de graves irregularidades —con indicios de delitos que afectaron el valor de los activos del conglomerado y comprometieron su solvencia— se decretó la liquidación como medida indispensable para proteger el sistema financiero y el ahorro popular.
El sólido informe también enumera seis puntos de irregularidades, como “retrasos en la entrega de documentos regulatorios y contables por parte de todas las entidades del Conglomerado Maestro Prudencial, excepto Will Financeira”; “agotamiento de carteras de crédito generadoras de flujo de caja”; “solvencia comprometida del conglomerado debido a la necesidad de realizar ajustes contables obligatorios, resultantes de activos problemáticos e ilíquidos, con potencial de reducir el patrimonio en R$ 20 mil millones”; “incapacidad para reponer mínimamente el requisito de reserva obligatoria sobre depósitos a plazo, debido a estrategias comerciales que, además de ser inadecuadas, estuvieron permeadas por conductas que excedieron los límites de las buenas prácticas bancarias”; “realización de operaciones estructuradas con clientes corporativos que no generaron flujos financieros relevantes, sin observar los principios de garantía, liquidez y diversificación de riesgos”; y, finalmente, “transferencia de carteras de crédito a BRB, con operaciones no fundamentadas o con activos cuya existencia no pudo comprobarse”.
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿qué presión ejerció Moraes sobre Galípolo durante las “seis llamadas telefónicas” y las “reuniones secretas”?
¿Habría sido algo como: “Oye Galípolo, no quiero que liquides al Maestro para que mi esposa no pierda el contrato millonario que firmó con él”?
Dado su perfil, ¿existía alguna posibilidad de que Moraes hubiera hecho esto, tirando por la borda la reputación que había construido en los últimos años?
¿Hay alguna posibilidad de que Galípolo ceda a la "presión", a pesar de la serie de delitos que el director de supervisión del BC (Banco Central de Brasil) ya había señalado en el banco de Daniel Vorcaro, con un agujero de R$ 20 mil millones, y acabe así con su prometedor futuro?
¿Alguien puede imaginar a Galípolo deteniendo la liquidación del banco corrupto, que podría afectar a todo el sistema financiero, para salvar el contrato de la esposa de Moraes?
Sólo el guionista borracho de un documental de Netflix "basado en hechos reales" haría eso.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



