El resurgimiento del Plan Cóndor 2.0 en América Latina
Ecuador: laboratorio ejemplar del Plan Cóndor 2.0
Nuestra América nació independiente, tejida por las luchas y resistencias de nuestros pueblos indígenas.
Desde el primer proceso de emancipación e independencia liderado por el General Simón Bolívar, considerado el padre de la Patria Grande, está presente su profunda convicción revolucionaria, expresada en la Carta al Coronel Patricio Campbell, durante su visita a Guayaquil, en la que afirma: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a inundar la América de miseria en nombre de la libertad”.
No se equivocó, su gran ideal nos interpela y nos convoca a mantener viva la batalla de las ideas, la lucha y la resistencia tejidas con unidad en la diversidad desde una geopolítica de emancipación, independencia y justicia social.
La subversión política e ideológica del imperialismo norteamericano ha ido reconstruyendo una gran agenda de Seguridad Hemisférica y Continental basada en la llamada "Guerra Fría", los remanentes neofascistas de las dictaduras cívico-militares violentamente represivas surgidas en el llamado Cono Sur durante la década de 1970, escudadas en la impunidad, el acoso y la injerencia para frenar la triunfante Revolución Cubana y el gigantesco levantamiento de las masas provocado por la heroica guerra revolucionaria de los pueblos de Vietnam, Laos y Camboya contra Estados Unidos, para impedir la expansión de la justicia social.
En otras palabras, el imperialismo aplicó una fuerte estructura y raíz anticomunista que provocó profundas consecuencias y violaciones a los derechos humanos y fundamentales en Nuestra América, principalmente en Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Brasil.
Colombia siempre ha permanecido atrapada en regímenes oligárquicos ultraconservadores y altamente represivos que históricamente han contado con el apoyo incondicional de una fuerza pública al servicio del bloque de poder hegemónico, del capitalismo embrionario y salvaje, lo que pone de manifiesto una crisis sistemática y estructural, haciéndola muy peligrosa para seguir considerándose el gendarme de la humanidad.
Durante los siglos XX y XXI, desde una matriz anticolonialista y antiimperialista, podemos observar el resurgimiento de una segunda independencia inconclusa y en permanente proceso de disputa por la geopolítica de dominación del imperialismo norteamericano, constituyéndose en una metástasis que socava la soberanía de nuestros pueblos, tejida de lucha y resistencia permanente.
En el 65.º aniversario del triunfo de la Revolución Cubana y la entrada de la hermana mayor de las Antillas en La Habana, nuestra región también clama indignada durante más de seis décadas ante el bloqueo, convertido en crimen de lesa humanidad, sumado a medidas coercitivas unilaterales. Sin embargo, la lucha y la resistencia a estas operaciones genocidas y demenciales del imperialismo no disuaden a un pueblo agredido por las recurrentes violaciones desatadas durante la pandemia de COVID-19 y la pospandemia.
Sin embargo, la contrarrevolución cocodrílica de Miami y Florida no ha dejado de incubar sus agencias imperialistas como: Buró Federal de Investigaciones (FBI); Agencia Central de Inteligencia (CIA); Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID); National Endowment for Democracy (NED), entre otras, para penetrar a través de la captura de audiencias de adolescentes y jóvenes el sueño americano de la migración, ahora criminalizado.
A su vez, se implementan más sanciones a través de órdenes ejecutivas y el etiquetado de Cuba como estado patrocinador del terrorismo, un cliché recurrente en la lógica del ciberespionaje, la tortuosa y decadente moneda del dólar convertida en arma ideológica de sanciones.
Nicaragua fue descrita como sandinista, rebelde, insurgente y revolucionaria, un legado del general Sandino al comandante Daniel Ortega: "Patria Libre o Muerte"; Venezuela, con la fallida penetración de guarimbas criminales y neofascistas, un presidente en Narnia, Juan Guaidó, intentos de asesinato, y el legado chavista sigue vigente: "¡Váyanse al diablo, malditos yanquis!". Hoy, se encuentra nuevamente bajo asedio, interferencia y boicot a las elecciones presidenciales, aunque se han flexibilizado las sanciones debido al petróleo y el gas que necesita el imperialismo estadounidense.
Se llevó a cabo la revolución de colores, se llevaron a cabo diversas formas de acoso imperialista, pero fracasaron.
Cayó el Muro de Berlín, comenzó la llamada "Primavera Árabe", Perú fue dominado por un "neoliberalismo" de corte fascista bajo Fujimori, quien cometió monumentales violaciones de derechos humanos; fue condenado por terribles crímenes de lesa humanidad y ahora está libre. El bloqueo oligárquico neofascista que controla el poder reprime a sectores sociales y populares, así como a los pueblos indígenas.
En Colombia, en 75 años de sangre, se ha implementado el llamado Plan Colombia, con casi dos décadas de vigencia; la muerte de miles de jóvenes llamados falsos positivos, con siete bases militares.
El manual de guerra total contra las drogas y el narcotráfico fracasó porque ése no era el objetivo real.
La gran agenda de combate a los grupos armados: el M19, que terminó entregando sus armas, las FARC y el ELN, en agendas de paz, y las disidencias armadas se convirtieron en lugartenientes de la violencia y el crimen organizado, lo que dio origen a Ecuador como laboratorio del reconfigurado Plan Cóndor 2.0, salpicado del Plan Colombia.
Ecuador se encuentra entre dos países que son los mayores productores de alcaloides del mundo, Colombia y Perú, respectivamente.
Además, debido a su estratégica ubicación geográfica en el océano Pacífico, con siete puertos, el portaaviones, ubicado en la provincia insular de Galápagos y puerta de entrada a Centroamérica y el Caribe, es una joya predilecta del imperialismo. No solo tiene gran importancia geopolítica, sino también económica, ya que monitorea y sabotea la segunda ola de movimientos progresistas de diversos matices políticos e ideológicos, que creen en la integración, la solidaridad y la cooperación, en el nuevo orden multicéntrico y multipolar liderado por China y la Federación Rusa, como los BRICS. En otras palabras, el plan de contingencia para frenar el avance de China en la región impide simultáneamente la consolidación de la CELAC, el ALBA-TCP, la UNASUR y el MERCOSUR.
Sin embargo, no vemos cambios profundos en la base social del pueblo estadounidense, pues aún prevalece un “neoliberalismo” con cierto sesgo hacia el keynesianismo social.
El imperialismo estadounidense ha vuelto con mayor fuerza a reconquistar su gran patio trasero, proveedor de energía y materias primas, la minería metálica y no metálica, el triángulo del litio, las energías limpias compatibles con el calentamiento global, los abundantes acuíferos de agua dulce, y la agenda imperialista se extiende al Perú, capturado por una dictadura neofascista, con el golpe de Estado contra el presidente constitucional Pedro Castillo, hoy en prisión, una víctima más del Plan Cóndor 2.0 y un gran arraigo de regímenes “neoliberales libertarios” como el surgido en Argentina con Milei.
Bolivia está bajo vigilancia constante y los ojos guerreros del imperialismo nunca se han apartado del El Salvador de Bukele, que ha tildado a jóvenes tatuados de "maras truchas" [la principal banda criminal del país], construido megacárceles cuyo verdadero significado es la criminalización de la pobreza y terribles violaciones de derechos humanos silenciadas por la "comunidad internacional".
El imperialismo estadounidense, además de su crisis sistémica y estructural, es muy peligroso debido a su recurrente intento de expandir los conflictos abiertos en Oriente Medio. Apoya y respalda al Estado sionista de Israel con su violencia genocida contra Palestina. En Europa del Este, despliega su brazo armado, la OTAN, bombardeó Yemen y tiene la mira puesta en la República Islámica de Irán, que jamás se someterá al nefasto consenso de Washington.
Como hipótesis:
La Cumbre de Seguridad Continental realizada en Quito, Ecuador, en septiembre de 2022, se convirtió en la antesala para el diseño de agendas y hojas de ruta para la reconfiguración, reconstitución del Plan Cóndor 2.0, Guerra Fría 2.0, ciberespionaje, monitoreo satelital, inteligencia artificial, robótica, drones, Comando Sur, visitas recurrentes de Anthony Blinken, secretario de Estado del gobierno federal de EE.UU., y la general Laura Richardson, jefa del Comando Sur.
Seamos claros, republicanos y demócratas son un mismo frente bifronte de acoso e injerencia en Nuestra América, con la reactivación de la Doctrina de Seguridad Hemisférica y Continental, que expresa combatir al pueblo sometido, hoy tatuado como enemigo interno y terrorista, reactivan lo militar, donde el Estado-Nación subordinado al imperialismo está en riesgo y constituye una seria amenaza.
No podemos perder de vista al gigante Brasil, infestado de sectas y proselitismo religioso por Bolsonaro, que lo ha salpicado de neofascismo.
Marx dijo una vez: "la religión es el opio del pueblo" y el progresista Lula abre el camino para el regreso del neofascismo neoliberal y libertario, xenófobo, misógino y racista.
En Chile, una vez más el pueblo, con el fin de la revuelta social con la continuidad de una Constitución hecha a imagen y semejanza de las mazmorras genocidas pinochetistas.
En Uruguay y Paraguay las cosas no están bien.
La región está fuertemente penetrada por la USAID, que ejecuta con rigor la labor nefasta, perversa e insana de la CIA, así como de gran cantidad de ONG financiadas por el imperialismo, que defienden el modelo de democracia construido sobre el consenso y el establishment de Washington, adoptan consignas ecologistas y feministas, defienden derechos según el estándar imperialista y los dobles estándares, no así los derechos humanos violados, las torturas, las desapariciones forzadas, los juicios extrajudiciales, por los cuales las madres y abuelas de Plaza de Mayo aún reclaman la recuperación de sus hijos y nietos, así como un gran velo de impunidad que se extiende por nuestra región americana, con más de tres mil presos políticos.
Colombia y el gobierno de Gustavo Petro están bajo vigilancia, y siete bases militares estadounidenses aún permanecen allí.
Por ahora, Petro mantiene conversaciones encaminadas a firmar un acuerdo de paz que convierta a Colombia en una potencia global.
Ecuador: laboratorio ejemplar del Plan Cóndor 2.0
Ecuador lleva siete años atrapado por tres regímenes neofascistas: Moreno activó la desinstitucionalización del Estado, implementó el odio y la persecución política selectiva, promovió la prohibición política, el Lawfare y las fake news, eliminó ministerios de justicia y derechos humanos y dio carta blanca y libertad a grupos del crimen organizado, se entregó a los brazos malignos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial; pagó deudas en medio de la pandemia del Covid-19; la deuda externa aumentó, eternizándose; fue el mejor operador de la OEA y del imperialismo.
Con Lenín Moreno comenzaron las masacres en las cárceles y Lasso culminó transformando al Ecuador en el laboratorio del Plan Cóndor 2.0, ahora con los más altos niveles de violencia e inseguridad de Nuestra América y la presencia de bandas vinculadas a los cárteles de la droga, un verdadero crimen transnacional, con contaminación del Poder Judicial, Policía y Fuerzas Armadas, sistema judicial y Fiscalía.
Hoy es evidente y confirmado que el Plan Cóndor 2.0 ya está en la región y Laura Richardson y algunos secretarios del Departamento de Estado de Estados Unidos brindarán toda la asistencia técnica, armas y entrenamiento a militares y policías y a través de sus complejos militares e industriales construirán mega cárceles y venderán armas.
El empobrecido enemigo interno, es decir el pueblo, pagará el enorme precio del estado de excepción, un conflicto armado interno, no internacional, declarado por el régimen neoliberal de Daniel Noboa Azín, prosionista, donde el imperialismo y el sionismo actuarán con total libertad, los militares y empresas estadounidenses tendrán estatus diplomático y jurisdicción penal norteamericana.
De esta manera se consolida el renacimiento del Plan Cóndor 2.0 en Nuestra América.
Al mismo tiempo, es importante destacar que la lucha de clases se ha profundizado y Ecuador no es más que una hibridación de los planes: Colombia y Mérida de México, con fuerte incidencia de los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, las mafias de los Balcanes: albanesa, serbia y montenegrina, la narcodelincuencia de las disidencias colombianas.
El expresidente Guillermo Lasso dejó tres acuerdos o tratados firmados con Estados Unidos, ahora implementados por el presidente Noboa, que viabilizan el Plan Ecuador, para la presencia de tropas del Comando Sur por cinco años.
Esto se traduce en la alienación de la soberanía, la sumisión y la subordinación a una potencia extranjera que, una vez más, convierte a Ecuador en un objetivo geopolítico en la región. Esto ya ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, a principios de la década de 2000, interrumpida por diez años del gobierno de la Revolución Ciudadana y reanudada bajo el atípico régimen de Noboa para continuar el Plan Cóndor 2.0.
Es importante mencionar que estos acuerdos contaron con opinión favorable de la Corte Constitucional del Ecuador, máxima autoridad interpretativa de la Constitución, lo que excluyó de manera flagrante e inconstitucional a la Asamblea Nacional del Ecuador, que debió conocer y debatirlos al amparo del mandato y espíritu constituyente.
El Plan Cóndor 2.0 y el Plan Ecuador mantienen un país asediado con policías y militares, al pueblo ecuatoriano acorralado por la guerra cognitiva, el miedo, la psicosis colectiva, el estado de excepción y la declaratoria de un conflicto armado interno no internacional, con toque de queda, prohibición de la libertad de reunión, órdenes de allanamiento e incautación de viviendas, criminalización de la pobreza, estigmatización de otras identidades socioculturales por su color de melanina.
La Constitución autoriza el uso progresivo de la fuerza por parte de la policía y los militares, pero no la violencia que incurra en violación de los derechos humanos.
Tener un tatuaje se ha convertido en una gran amenaza para las personas educadas, quienes ven violados sus derechos constitucionales, tal como lo determina también el Derecho Internacional Humanitario.
Por ahora, Noboa es el mejor operador del imperialismo norteamericano al implementar y poner en práctica la presencia de las fuerzas militares estadounidenses, que contarán con inmunidad diplomática, así como las empresas que construirán dos megacárceles y que continuarán el objetivo militar de combatir y derrotar a los grupos del crimen organizado, al crimen internacional, a los pueblos convertidos en enemigos internos y al narcocapitalismo que se ha convertido en el salvavidas y oxígeno del decadente "neoliberalismo" y su capitalismo salvaje, que mantiene adormecidas a las organizaciones sociales y populares, y al sindicalismo siempre preso por los regímenes neofascistas que continúan en Ecuador, cumpliendo rigurosamente la gran agenda del imperialismo norteamericano, ahora con el Plan Cóndor 2.0.
Sin embargo, las acciones a implementar deben ser la continuación de la batalla cultural y de las ideas con unidad en la diversidad, tejiendo la lucha y la resistencia de las organizaciones sociales y populares, de las diversidades sociopolíticas y culturales, de los pueblos indígenas, de todos y todas, en base a una geopolítica de nuestra emancipación americana, solidaria, antihegemónica y antiimperialista.
¡Alerta! Milei es sionista, Bukele es sionista, y Noboa, el joven presidente milenial, también es sionista y está interfiriendo contra Venezuela.
¡Alerta a nuestra América antiimperialista que ganaremos!
Concluyo citando frases del comandante Che Guevara: “Seamos la pesadilla de quienes intentan robarnos nuestros sueños”; y de Vladimir Ilich Lenin: “Soñar es necesario, pero a condición de que creamos seriamente en nuestro sueño, que examinemos cuidadosamente la vida real, comparemos nuestras observaciones con nuestro sueño y realicemos escrupulosamente nuestra fantasía”.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

