Rosa Weber le envió un mensaje claro a Bolsonaro.
"Robarle el protagonismo a un presidente electo en su ceremonia de investidura es una misión imposible, pero la presidenta del TSE (Tribunal Superior Electoral), Rosa Weber, se acercó más que ninguno de sus predecesores cuando invistió a Jair Bolsonaro con un enérgico discurso en defensa de la democracia, los derechos humanos y el respeto a las minorías", afirma la columnista y periodista defensora de la democracia Helena Chagas.
Por Helena Chagas, para el Divergente y los Periodistas por la democracia – Robarle protagonismo a un presidente recién electo en su ceremonia de investidura es una misión imposible, pero la presidenta del TSE (Tribunal Superior Electoral), Rosa Weber, estuvo más cerca de lograrlo que cualquiera de sus predecesores al investir a Jair Bolsonaro con un enérgico discurso en defensa de la democracia, los derechos humanos y el respeto a las minorías. Bolsonaro pronunció un discurso moderado, algo protocolario, como era de esperar, en el que destacó el llamado a la unidad nacional y la garantía de las transformaciones propiciadas por el voto popular, un proceso que calificó de «irreversible».
Rosa Weber, quien a diferencia de otras investiduras habló después del presidente electo, se mostró firme y contundente. Aprovechando el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, advirtió que la voluntad de la mayoría no puede suprimir los derechos de los grupos minoritarios, los cuales no pueden ser amenazados «por estructuras de poder más influyentes en determinados momentos históricos».
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La presidenta del TSE (Tribunal Superior Electoral) no mencionó nombres ni hechos específicos, pero dejó claro que el principal destinatario de su mensaje estaba sentado a su lado en la mesa donde presidió la ceremonia de graduación: Bolsonaro, jefe de un gobierno que no muestra gran aprecio por el tema de los Derechos Humanos. Weber también recalcó que la rama del gobierno a la que pertenece se mantiene vigilante: «garantizar la estabilidad de los derechos fundamentales es una de las funciones más relevantes e inalienables del Poder Judicial».
Bolsonaro, visiblemente emocionado por la ocasión, no pareció prestar mucha atención a las advertencias. Vivió su momento de gloria suprema.
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*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
