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Walter Santos

Walter Santos es editor de la Revista NORDESTE y del Portal WSCOM

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El Supremo Tribunal Federal (STF) incriminó a Moro, quien aún puede ser castigado, pero permitió a Cunha "casarse y bautizarse" (es decir, aprovecharse de la situación).

La Corte Suprema necesita usar sus prerrogativas para procesar a todos los funcionarios públicos que usurparon su autoridad legal para violar la Constitución, en este caso Moro y Cunha.

La Corte Suprema necesita usar sus prerrogativas para procesar a todos los funcionarios públicos que usurparon su autoridad legal para violar la Constitución, en este caso Moro y Cunha (Foto: Walter Santos)

La decisión del Supremo Tribunal Federal de seguir el argumento del ministro Teori Zavascki y mantener los casos que involucran al ex presidente Lula en el tribunal superior raya en la obviedad jerárquica dada la alta gravedad de la intemperancia del juez Sergio Moro, pero un castigo ejemplar al estilo de Moro aún es necesario, sin miedo, porque él extralimitó los límites judiciales al incendiar la República con un acto ilegal, inmoral e inaceptable.

El juez Sergio Moro necesita explotar el valor ejemplar de la ley violándola al servicio del caos y de Rede Globo. Este último punto es de suma gravedad y no puede quedar impune, pues se rige por las normas legales y no por la sumisión a la emisora, de la que parece haberse convertido en un actor contratado.

Pero la Corte Suprema está fallando en su deber de poner al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, en el lugar y posición que le corresponde, porque, desafiando la ley, viene modificando las reglas de la Cámara para salvarse (?) y crear problemas injustificables a la presidenta Dilma.

Interferir a esta altura del campeonato en la composición del Comité de Ética es utilizar el poder para obtener beneficios personales.

En resumen, la Corte Suprema necesita usar sus prerrogativas para procesar a todos los funcionarios públicos que usurparon su autoridad legal para violar la Constitución, en este caso Moro y Cunha.

Ambos merecen un castigo ejemplar por los graves delitos que cometieron.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.