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Marcelo Uchôa

Abogado y Profesor de Derecho

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¡Detengan el conteo!

Ante la posibilidad de perder las elecciones, el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra en un "intento desesperado por evitar que los recuentos de votos a nivel estatal que determinarán al nuevo líder del país concluyan con resultados diferentes a los deseados", según Marcelo Uchôa. "El mensaje debe ser comprendido a nivel mundial y con cautela", advierte.

Trump (Foto: REUTERS/Jonathan Ernst)

"¡Detengan el recuento!" Eso fue lo que el presidente estadounidense Donald Trump, candidato a la reelección, tuiteó esta mañana, 5 de noviembre, en un intento desesperado por evitar que los recuentos de votos a nivel estatal que determinarán al nuevo líder del país concluyeran con resultados distintos a los deseados. Considerando la solidez de las instituciones estadounidenses, el llamado puede parecer condenado al fracaso (el lloriqueo de un mal perdedor), pero el mensaje debe ser comprendido a nivel mundial y con cautela. 

El mismo personaje que institucionalizó la difusión de noticias falsas en redes sociales como una estrategia de campaña obscena para alcanzar el poder, ahora inaugura un nuevo y vergonzoso capítulo en la historia de las democracias: un capítulo en el que un presidente en ejercicio que busca la reelección normaliza el desconocimiento del proceso electoral para retrasar el reconocimiento de la voluntad popular y mantenerse en el poder. Esta iniciativa borra dos premisas vitales para cualquier sistema democrático: el respeto a la voluntad colectiva y la resignación de los actores políticos a la posibilidad de alternancia. ¡Indignante!

Es natural que en un estado democrático, cualquiera que se sienta perjudicado acuda a los tribunales para intentar restituir sus derechos, pero lo que pretende el presidente Donald Trump no es promover la integridad de la voluntad popular expresada en las urnas. Al contrario, pretende continuar la estrategia, prevista desde antes de las elecciones, de perturbar el proceso electoral impidiendo la proclamación de la victoria del oponente, saboteando descaradamente la decisión soberana del pueblo. Esto supone una apropiación explícita de los medios institucionales que ofrece el sistema democrático para sofocar la democracia. No es casualidad que Donald Trump haya proclamado abiertamente que solicitará un recuento en cada estado donde pierda, indiscriminadamente, sin ninguna justificación real que ponga en peligro la legitimidad del recuento de votos. De igual modo, ha estado obstruyendo la finalización del recuento de votos. Las naciones no pueden interpretar estas acciones como una simple falta de civilidad, una cualidad que el presidente, ahora candidato a permanecer en el cargo mediante maniobras legales, definitivamente no posee, sino como una amenaza a los cimientos democráticos. 

Que los diversos órganos judiciales involucrados en Estados Unidos (el Poder Judicial en su conjunto) comprendan que lo que Donald Trump pretende en este momento es ignorar el sistema de justicia y, en consecuencia, burlar al votante. La consecuencia inevitable de esta táctica, además de la pérdida de confianza en las instituciones, será la exacerbación del malestar público, con graves riesgos de que estalle un clima de guerra civil en las calles del país.

En Brasil, donde hace apenas unos años el Poder Judicial aprobó un impeachment motivado en gran medida por el rechazo de un resultado electoral por parte de un perdedor resentido —lo que, a su vez, contribuyó a un sentimiento de criminalización de la política, abriendo las puertas al éxito, vía sufragio, de una propuesta, al igual que Donald Trump en Estados Unidos, reacio a la decencia y sustentado por el uso excesivo de noticias falsas—, la diligencia es fundamental para contrarrestar futuras maquinaciones. La línea estratégica del licencioso presidente estadounidense inspira comportamientos aquí.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.