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Alex Solnik

Alex Solnik, periodista, es autor de "El día que conocí a Brilhante Ustra" (Editorial Geração)

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La desaparición de Queiroz interesa a Bolsonaro.

"Si bien su desaparición pone de relieve la gravedad de lo que podría revelar —con amargas repercusiones no solo para él, sino también para el clan de su jefe—, por otro lado, obstaculiza el avance de las investigaciones", afirma el columnista Alex Solnik al comentar la extraña, pero estratégica, desaparición del asesor de la familia Bolsonaro, el conductor Fabrício Queiroz, tras la revelación de importantes transacciones financieras en su cuenta, que alcanzaron los R$ 1,2 millones, según el COAF (Consejo de Control de Actividades Financieras), incluyendo un depósito en la cuenta de la futura primera dama, Michele Bolsonaro.

La desaparición de Queiroz interesa a Bolsonaro.

Sospecho que a estas alturas Queiroz ya está fuera del radar de la Policía Federal y de la prensa; debe estar muy lejos de Brasil.

Y posiblemente con una identidad diferente y un nombre diferente.

El mismo día en que fue despedido sin motivo aparente del despacho del diputado estatal Flávio Bolsonaro –el pasado 15 de octubre–, o por orden de su jefe o por decisión propia, se fue y no volvió jamás.

Había sido expuesto por el COAF.

Y en el paquete había un cheque para la futura primera dama.

Pero solo el clan lo sabía en ese momento. Y nadie conocía a Queiroz. Por eso le fue fácil desaparecer.

Su hija, que fue despedida el mismo día, también tomó analgésicos.

Si bien su desaparición pone de relieve la gravedad de lo que podría tener que decir –con amargas repercusiones no sólo para él sino para el clan de su jefe–, por otro lado, obstaculiza el avance de las investigaciones.

No habrá nada que hacer si no se le encuentra para que dé explicaciones. El caso será archivado. Nadie puede aclarar el caso excepto él. Solo él sabe qué se hizo con el dinero después de que salió de su cuenta.

Sin Queiroz, la investigación muere.

Por eso su desaparición le conviene a Bolsonaro.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.