Temer comete dos crímenes de responsabilidad, pero nadie lo ve.
"Nada es más degradante que leer en los periódicos que Temer decidió castigar a los diputados 'traidores' despidiendo a cien directores de empresas estatales nombrados por ellos para reemplazarlos con amigos de diputados 'leales'", critica Alex Solnik. "Comprar votos en unas elecciones se castiga con la pérdida del mandato; pero comprar votos de diputados ya electos está permitido, al parecer", afirma. "Con este comportamiento, Temer deshonra al Congreso, mostrando a Brasil y al mundo que ciertos diputados brasileños son fácilmente corrompidos para votar por quien el presidente de la República les dice, y no según su conciencia. Estos son crímenes cuyas pruebas, ofrecidas a diario por el propio gobierno de Temer, están en todos los medios. Solo los diputados corruptos no las ven", concluye el columnista.
Nada más degradante que leer en los periódicos que Temer decidió castigar a los congresistas "traidores" despidiendo a un centenar de directores de empresas estatales nombrados por ellos y sustituyéndolos por amigos de los congresistas "leales".
Nunca el quid pro quo ha sido tan explícito.
Es terrible saber que Temer está subastando cargos clave de segundo nivel, que pertenecen al Estado, como si fueran propiedad del gobierno.
Y el criterio para el nombramiento no es la competencia del candidato, sino la falta de carácter de su patrocinador.
La compra de votos en una elección se castiga con la pérdida del cargo, pero la compra de votos de representantes ya elegidos parece estar permitida.
Al comportarse de esa manera, Temer se burla del Congreso Nacional, mostrando a Brasil y al mundo que ciertos diputados brasileños son fácilmente corrompidos y votan por quien el Presidente de la República les dice y no según sus conciencias.
Con ello, expone a los diputados a la execración pública y a Brasil a la vergüenza mundial, conspirando descaradamente contra el régimen democrático, pues no hay democracia si los tres poderes del Estado no son independientes, y cometiendo dos delitos de responsabilidad que se castigan con el impeachment, según la Constitución: impedir el libre ejercicio del Poder Legislativo y no actuar con probidad en la administración.
Son crímenes cuyas evidencias, ofrecidas diariamente por el propio gobierno de Temer, están en todos los medios de comunicación, ya sean blogs de la oposición, Folha de S.Paulo o TV Globo.
Sólo los parlamentarios corruptos no lo ven.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
