Terrorista partidario de Bolsonaro murió por sus propias palabras.
Vecinos de un condominio de la colonia Suroeste alertaron a la policía sobre vecinos que hablaban de colocar explosivos en la ciudad, revela Marcelo Auler.
Por Marcelo Auler, en su Blog - En una clara muestra de amateurismo, los terroristas bolsonaristas que intentaron hacer estallar un camión cisterna con 63.000 litros de queroseno de aviación la madrugada del sábado 24 de diciembre cerca del Aeropuerto Internacional Juscelino Kubitschek fracasaron estrepitosamente. Imaginaron sembrar el pánico en la capital federal con la esperanza de provocar un estado de sitio e impedir así la investidura del presidente electo y certificado Luiz Inácio Lula da Silva.
Eran residentes de un condominio en el barrio Suroeste de Brasilia., Quien alertó a la policía sobre vecinos que hablaban de colocar explosivos en la ciudad. Con base en esta información, agentes de la policía civil del Distrito Federal acudieron el sábado por la tarde al apartamento —alquilado a través de Airbnb— ocupado por George Washington de Oliveira Souza, de 54 años, de Xinguara, Pará.
La policía encontró un verdadero arsenal: dos escopetas calibre 12; dos revólveres calibre .357; tres pistolas, dos Glocks y una CZ Shadow 2; un rifle Springfield calibre .308; más de mil cartuchos de munición de distintos calibres y cinco cartuchos de dinamita (emulsión).
Sorprendido in fraganti, no tuvo reparos en confesar su participación en el intento de atentado terrorista de esa misma mañana. También fue él quien reveló a la policía la implicación de Alan Diego dos Santos Rodrigues, un partidario incondicional de Bolsonaro.
Como informamos en Dudas sobre el terrorista que apoya a BolsonaroGeorge Washington ni siquiera se acercó al camión donde se colocaron los explosivos. Alan los colocó allí la madrugada del sábado para provocar una explosión, que finalmente no ocurrió. Fue precisamente esta confesión del hombre de Pará la que nos llevó a cuestionar, en el artículo mencionado, cómo la policía del DF lo localizó. Desconocíamos la advertencia de los residentes del mismo condominio.
Hay una orden de arresto contra Alan.
George Washington y Alan se reunieron en el campamento de los partidarios de Bolsonaro frente al Cuartel General del Ejército, en el Sector Militar Urbano de Brasilia. Allí, aliados del presidente Jair Bolsonaro, insatisfechos con su derrota electoral, alimentaron la expectativa de un golpe militar para impedir la investidura del presidente electo y certificado. Fue también allí, a pesar de ser una zona militar, donde se planearon actos terroristas y vandálicos.
La revelación de la participación de Alan Diego en el atentado frustrado no fue precisamente una novedad para los agentes de la policía civil que se encontraban en la casa de George Washington. Ya contaban con una orden de arresto del Tribunal Federal del Distrito y Territorios en su contra. Esto se debió a su participación en los atentados perpetrados por simpatizantes de Bolsonaro el 12 de diciembre en la zona central de la capital federal.
El lunes por la noche, cuando el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva y el vicepresidente Geraldo Alckmin juraron sus cargos en el Tribunal Superior Electoral (TSE), los participantes del campamento que persiste en el Sector Militar Urbano provocaron un verdadero disturbio en la ciudad. Al ser reprimidos mientras intentaban invadir la sede de la Policía Federal con la esperanza de liberar a José Acácio Serere Xavante, otro partidario radical de Bolsonaro, decidieron sembrar el pánico.
El indígena tenía una orden de prisión temporal emitida en su contra por el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), a pedido de la Procuraduría General de la República, debido a sus discursos incitando a los partidarios de Bolsonaro contra instituciones federales, como la Corte Suprema.
Tras el fallido intento de invadir la sede de la Policía Federal, los manifestantes –entre ellos Alan– vandalizaron edificios, entre ellos hoteles y la sede de la 5ª Comisaría (cerca del Sector Hotelero Norte), y quemaron coches y autobuses.
Policía Militar y Policía Civil: posiciones distintas.
En aquel momento, como reveló el propio George Washington en su declaración prestada el sábado en la 10ª Comisaría (de Lago Sul, cuya jurisdicción abarca la zona cercana al aeropuerto donde ocurrió el acto terrorista), la policía militar y los bomberos no reprimieron el vandalismo de los partidarios de Bolsonaro, siempre y cuando no perjudicara a los propios policías militares y bomberos.
La existencia de una orden de arresto contra Alan demuestra que la Policía Civil, a diferencia de la indiferencia de la Policía Militar la noche del motín, ha estado investigando los actos vandálicos y está logrando identificar a los responsables. Es probable que ya se estén preparando otras órdenes de arresto.
Todo esto demuestra también que el mando del Ejército, al mostrarse complaciente con la ocupación de la zona militar por manifestantes que llaman al irrespeto a la democracia, termina permitiendo que una zona estrictamente militar no sólo sirva de escondite para prófugos de la justicia, sino también como base de operaciones para actos terroristas.
El lunes por la mañana, tras reunirse con los futuros ministros de Justicia, Flávio Dino, y de Defensa, José Múcio, el gobernador del Distrito Federal, Ibaneis Rocha (MDB), admitió que Alan había huido tras la detención del terrorista el sábado: "Por lo que he podido saber de la policía, ya se ha fugado del Distrito Federal, pero lo buscan y deberíamos tener noticias en las próximas horas", declaró a la prensa. Parece que su detención quedará en manos de la Policía Federal, ya bajo el gobierno de Lula.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

