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Walter Santos

Walter Santos es editor de la Revista NORDESTE y del Portal WSCOM

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tropas federales

Ha llegado el momento de que el Ministerio de Seguridad retome urgentemente la reestructuración de las Fuerzas Federales, creadas con excelentes resultados durante el gobierno de Dilma, cuando se seleccionó y entrenó en Brasilia a personal militar de los estados para formar grupos militares capaces de operar en todo el país sin el riesgo de exponer al Ejército a tareas que no le corresponden.

Río de Janeiro - Las Fuerzas Armadas realizan operación en Vila Aliança, en Bangu, zona occidental de Río. La acción tiene como objetivo retirar barricadas colocadas para bloquear calles (Tomaz Silva/Agência Brasil) (Foto: Walter Santos)

Las prioridades del Ministerio de Seguridad se centran en la infraestructura fronteriza y en el fortalecimiento del aparato de seguridad del Estado, sin desplegar al Ejército en las calles.

La creación del Ministerio de Seguridad por parte del gobierno de Temer, coincidiendo con las acciones del Ejército en las calles de Río de Janeiro, ha generado reacciones y efectos que merecen un análisis más detallado porque la misión principal del nuevo Ministerio no es solo subsidiar a los Estados con la compra de equipos, sino estructurarse con la capacidad de retirar muy pronto al Ejército de las tareas policiales que sean incompatibles con su estatus.

La iniciativa de Temer, largamente anhelada por los gobernadores del Nordeste, no se limita a distribuir recursos para la compra de vehículos y armas, ya que la esencia del Ministerio, según la concepción de los líderes estatales, radica en la urgencia de estructurar y equipar a las Fuerzas Armadas y a la Policía Federal en las fronteras por donde transitan armas y drogas, responsables de la crisis de seguridad del país.

Tropas federales sin ejército.

Ha llegado el momento de que el Ministerio de Seguridad retome urgentemente la reestructuración de las Fuerzas Federales, creadas con excelentes resultados durante el gobierno de Dilma, cuando se seleccionó y entrenó en Brasilia a personal militar de los estados para formar grupos militares capaces de operar en todo el país sin el riesgo de exponer al Ejército a tareas que no le son propias.

En rigor, las Fuerzas Armadas deben actuar ahora y siempre con mejores recursos en las fronteras de este inmenso país donde, repetimos, se encuentran las causas y los efectos de los dramas de violencia derivados de la presencia del narcotráfico no solo en las comunidades, sino en todas las clases sociales, especialmente en aquellas con mayor poder adquisitivo, donde el Ejército de Río se niega a entrar.

Las medidas paliativas no solucionan el problema.

Si bien el ministro Raul Julgmann demuestra competencia, esto no significa que pueda prescindir del Consejo de la República para escuchar propuestas y sugerencias de representantes de la sociedad civil que él solo no puede llevar a cabo.

Además, sería aconsejable establecer un Comité de Notables, que incluya representantes de los gobernadores, para armonizar las posturas.

En resumen, ahora es el momento de buscar soluciones con una visión y estructura a nivel macro para que muy pronto podamos ver resuelta la situación de Río de Janeiro deteniendo el reabastecimiento de armas y drogas a través de las fronteras, potencialmente con tropas federales en un formato diferente y sin desplegar al Ejército en un rol inapropiado.

 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.