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José Reinaldo Carvalho

Periodista, editora internacional de Brasil 247 y de la página Resistência: http://www.resistencia.cc

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Trump quiere imponer la diplomacia de la fuerza y ​​el miedo en América Latina

La respuesta de los pueblos de la región debe ser la unidad, la integración, la soberanía y la cooperación en el marco de sus organizaciones multilaterales.

Donald Trump (Foto: Carlos Barría/Reuters)

Por José Reinaldo Carvalho - Al inicio de su segundo mandato en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ya ha transmitido numerosos mensajes de que será un activista comprometido con una política exterior contraria a todos los principios del multilateralismo y el derecho internacional, ignorando los derechos consagrados y las nociones más básicas de respeto, diálogo y cooperación. Sus primeros pronunciamientos son amenazantes, y las órdenes ejecutivas emitidas de forma teatral contra países latinoamericanos como México, Cuba, Colombia y Brasil representan un preocupante retroceso en la política internacional y un atentado contra la soberanía de estas naciones.

El ocupante de la Casa Blanca ha recurrido a una retórica agresiva, tratando a los países latinoamericanos como enemigos o meros instrumentos para la consecución de sus propios intereses estrechos. 

La propuesta de cambiar el nombre del Golfo de México no es solo una estrategia de marketing ni un gesto patriótico para complacer a los supremacistas estadounidenses. Representa una alusión a lo que podría hacerle a la gran nación mexicana, ya usurpada por los colonialistas del norte. 

Las amenazas de imponer aranceles comerciales abusivos a países como Colombia y Brasil socavan la dignidad de esas naciones, ignoran la complejidad de las relaciones hemisféricas y la importancia de la cooperación regional. 

En el caso de México, la insistencia de Trump en culpar al país por la inmigración irregular y el narcotráfico, sin reconocer los esfuerzos del país ni los acuerdos bilaterales ya en marcha, demuestra una visión unilateral, simplista y estereotipada de un problema multifacético. Su concepción imperial y neocolonialista contradice un enfoque constructivo y colaborativo basado en la confianza mutua en la búsqueda de soluciones integrales e inclusivas. 

En cuanto a Cuba, las órdenes ejecutivas de Trump refuerzan las sanciones y el bloqueo que afectan gravemente a la población cubana. La insistencia en incluir a Cuba en una infame y espuria lista de "estados patrocinadores del terrorismo" presagia medidas duras y agresivas contra el orgulloso, resiliente y revolucionario pueblo de la mayor de las Antillas, así como la intensificación de políticas coercitivas destinadas a estrangular la economía del país y crear una situación socialmente insostenible con el fin de fomentar la subversión contrarrevolucionaria para el derrocamiento del socialismo. 

En cuanto a Colombia, Trump intentó imponer medidas indignantes y ofensivas para los derechos humanos. Se vio obligado a dar marcha atrás ante la reacción soberana del presidente Petro, pero la señal estaba dada. 

Trump también amenazó con imponer aranceles a Brasil, aludiendo a la adhesión del país a las políticas comerciales y monetarias de los BRICS, e incluso clasificó al gigante de la Cruz del Sur como parte de un grupo de países "que desean perjudicar a Estados Unidos". Su entorno político ya ha demostrado que utilizará al fascista Javier Milei como agente provocador en el Cono Sur, contando también con el bolsonarismo como fuerza de reserva. Pero Brasil también ha enviado su mensaje, demostrando a Trump y al mundo que es prudente no tratarlo como un país irrelevante, predispuesto a la subordinación y el servilismo. 

La política del miedo y la diplomacia de la fuerza serán condenadas tarde o temprano. América Latina no es el patio trasero de Estados Unidos, sino una región donde prevalecen los sentimientos patrióticos y una visión política de cooperación, unidad e integración. 

En vista de todo ello, adquieren importancia las articulaciones multilaterales e integradoras de la región, a saber, el ALBA/TCP (Alianza Bolivariana de América/Tratado de Comercio de los Pueblos) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

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