Un llamamiento al sentido común, como en el sermón del padre Antonio Vieira a los peces.
¡Qué figura tan estadista, tan segura de sí misma, con semejante dominio de la realidad política y económica! No se compara en absoluto con el otro candidato, con sus declaraciones burdas y vagas, intentando borrar a los demás de su pasado autoritario e incapaz de debatir. Eso fue lo primero que pensé tras el programa.
Acabo de ver a Fernando Haddad en Roda Viva. ¡Qué figura tan estadista, tan segura de sí misma, con semejante comprensión de la realidad política y económica! Es incomparable con el otro candidato, con sus declaraciones toscas y vagas, intentando borrar el autoritarismo del pasado e incapaz de debatir. Eso fue lo primero que pensé después del programa.
¿Es posible que personas de buena voluntad, con un mínimo de discernimiento, superando prejuicios y abriéndose a la contradicción, no comprendan diferencias tan claras y evidentes? ¿O acaso las pasiones lo oscurecen todo y nos adentramos en un terreno dominado por la irracionalidad? Debemos apelar al sentido común, rechazando rencores y clichés, incluso de quienes apoyan a Haddad, que a menudo adoptan la misma actitud que su oponente, solo que con los signos invertidos. ¿Cómo podemos sacar a la luz el autoritarismo que tal vez todos tengamos oculto en lo más profundo de nuestra conciencia? Para ello, necesitamos una mente abierta, saber evaluar propuestas y compararlas con las demás. No es fácil. Es momento de apelar, repito, al sentido común. No dejemos que nuestros juicios se vean ahogados por clichés simplistas y engañosos.
Lo que viene a la mente es simplemente esto: dejar de lado los prejuicios y estar abiertos a diferentes posturas, que son loables siempre que sean sensatas, escuchándolas con atención. Tener la capacidad de revisar las nuestras. Esto es lo que enseña una pedagogía democrática, una que apuesta por la convivencia y la escucha a quienes piensan diferente.
Y entonces estaríamos en condiciones de discernir con atención y llegar a una decisión lo más objetiva posible. Es hora de hacer este llamado a analizar la realidad y las propuestas de los candidatos en esta segunda vuelta, tomando una decisión madura. Confío en que todos, incluyéndome, podemos dejar de lado ideas preconcebidas engañosas. Brasil necesita esto en esta víspera electoral. No nos dejemos influir por las encuestas, sino confiemos en nuestra propia capacidad de juicio. Así realizaremos un acto de ciudadanía activa. Voten con madurez y responsabilidad el 28.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
