Avatar de Ribamar Fonseca

Ribamar Fonseca

Periodista y escritor

577 Artículos

INICIO > blog

Una nueva perspectiva

Se prevé que Eduardo Cunha regrese del receso como rey destronado, sin una gran parte de los seguidores que lo apoyaban.

La ambición de poder, o más precisamente, el deseo desenfrenado de ser Presidente de la República, llevó al diputado Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, a cometer un grave error. Cunha, quien había participado en la conspiración orquestada por el senador Aécio Neves para derrocar a la presidenta Dilma Rousseff mediante un juicio político, decidió romper públicamente con el gobierno, convirtiéndose oficialmente en una figura de la oposición, posición que había asumido desde que llegó a la presidencia de la Cámara, a pesar de que su partido, el PMDB, forma parte de la base aliada del gobierno. Imaginó que unirse formalmente a la oposición garantizaría la aprobación del juicio político contra Dilma y su posterior ascenso a la Presidencia. Estaba completamente equivocado.

Además de no recibir la solidaridad de ningún miembro de los partidos aliados, quienes se comportaban como borregos en la legislatura, Cunha se vio repentinamente aislado incluso por los medios de comunicación, que antes lo apoyaban. Al parecer, el poder que ostentaba como presidente de la Cámara de Diputados, que le permitía crear todo tipo de dificultades al gobierno, se le subió a la cabeza y ahora, debido a su actitud arrogante, se le ha escapado de las manos. Probablemente regresará del receso parlamentario como un rey destronado, sin gran parte de sus seguidores. La presidenta Dilma Rousseff no necesitó mover un dedo para debilitar al otrora todopoderoso parlamentario, pero él decidió vengarse, autorizando la creación de Comisiones Parlamentarias de Investigación (CPI) con el único y exclusivo objetivo de desestabilizar su gobierno.

Para llegar a este punto, impensable hasta hace una semana, Eduardo Cunha cometió una serie de errores, el último de los cuales fue la oficialización de su postura opositora. Además de dirigir sus ataques contra el gobierno, para deleite de la oposición y de los simpatizantes descontentos del gobierno, también lanzó ataques contra la Fiscalía General, más precisamente contra el Procurador General Rodrigo Janot; contra la Policía Federal; contra el Supremo Tribunal Federal y el Juez Sergio Moro, ganándose enemigos en diversos sectores. El resultado: debido a sus trapos sucios, tendrá que responder a investigaciones y corre el riesgo de ser humillado en la misma Cámara, donde deberá comparecer ante el CPI de Petrobras para una confrontación con el denunciante que lo acusó de chantaje y soborno. La situación se ha complicado para él.

De hecho, resulta evidente que el panorama está cambiando. Además de Cunha, el senador Aécio Neves también ha perdido terreno en su vehemente cruzada contra la presidenta Dilma Rousseff, quedando aislado dentro de su propio partido, el PSDB, que no cuenta con la unanimidad necesaria para aprobar la destitución. Esto se debe, en parte, a que algunas figuras prominentes del PSDB, como los gobernadores Geraldo Alckmin y Marconi Perillo, así como el senador José Serra, también albergan ambiciones presidenciales. Y, obviamente, no están dispuestos a agravar la situación. Por si fuera poco, Aécio ya no cuenta con el mismo apoyo mediático de antaño.

Su obsesión con el Palacio Presidencial es evidente, y hoy, como se puede comprobar fácilmente en las noticias, especialmente en las revistas semanales, está dejando de lado la idea de la destitución e incluso se posiciona en contra de ella. El clima político del país ya no es el mismo que hace diez días.

Por otro lado, el presidente y los miembros del Partido de los Trabajadores, que antes recibían los ataques sin reacción, parecen haber decidido pasar ahora a la ofensiva. Además de Dilma, cuyas declaraciones más recientes revelan una nueva postura ante la agresión, el exministro Guido Mantega, acosado en dos ocasiones por ricos imbéciles, está demandando a quienes lo insultaron. Más recientemente, el expresidente Lula presentó una denuncia ante el Consejo Nacional de la Fiscalía contra los fiscales Anselmo Lopes y Valtan Timbó Furtado, de la Fiscalía Regional de Brasilia, quienes ordenaron la apertura de una investigación en su contra basándose únicamente en un reportaje del diario "O Globo" y motivada por sus preferencias político-partidistas. Anselmo, en las últimas elecciones, publicó mensajes en redes sociales defendiendo la candidatura de Aécio. Es evidente que la Operación Lava Jato tuvo el mérito de ofrecer a algunos miembros ocultos del partido PSDB, arraigados en la Fiscalía y la Policía Federal, entre otras instituciones, la oportunidad de mostrar su verdadera cara.

A la luz de los acontecimientos recientes, conviene recordar, una vez más, lo que dijo Jesús, según el evangelista Mateo: «Es necesario que haya escándalos, pero ¡ay de aquel por quien vienen!». En otras palabras, hay muchos más esperando su momento para caerse del caballo. Es solo cuestión de tiempo.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.