Una decisión sin precedentes y acertada.
La decisión del vicefiscal general es histórica en relación con la Operación Lava Jato. Primero, porque es la primera vez que un alto funcionario del sistema judicial señala la activa actividad política del juez en los últimos meses. Y segundo, porque expone, con pruebas y argumentos claros, la postura parcial de Moro respecto a Lula.
La noche del miércoles 20, una decisión inusual sorprendió a muchos. La tomó la vicefiscal general de la República (PGR), Áurea Lustosa, respecto a la parcialidad crónica y manifiesta del juez Sergio Moro. En una resolución de 19 páginas con numerosas notas, la magistrada accede a la solicitud de los abogados de Lula y señala con énfasis la inhabilitación del juez de Curitiba para estar a cargo de los casos que involucran al expresidente.
La decisión del vicefiscal general es histórica en relación con la Operación Lava Jato. Primero, porque es la primera vez que un alto funcionario del sistema judicial señala la activa actividad política del juez en los últimos meses. Y segundo, porque expone, con pruebas y argumentos claros, la postura parcial de Moro respecto a Lula.
Incluso aparece la foto de Moro con el senador Aécio Neves (PSDB/MG), en un evento de la revista IstoÉ. En esa ocasión, la famosa fotografía muestra a un juez que, entre sonrisas y conversaciones en voz baja con un político del PSDB investigado por el Tribunal Supremo, no destaca precisamente por su imparcialidad. Como revela el abogado Anderson Lopes, del equipo de abogados penalistas que trabaja en el caso: «En el clima de extrema controversia política que vive el país desde 2014, el juez Moro debería haber demostrado imparcialidad tanto dentro como fuera del proceso». Todo eso brilló por su ausencia.
Una democracia sólida exige que las instituciones actúen con imparcialidad y sin partidismos, algo de lo que carecen quienes dirigen la operación en Paraná. Ante este desequilibrio, sufrimos persecución ideológica por parte de quienes deberían estar por encima de las disputas políticas y ser ejemplo de imparcialidad.
Las entrevistas concedidas por fiscales o por Moro en los principales medios de comunicación, los discursos pronunciados en todo Brasil y las reuniones a puerta cerrada con líderes de opinión revelan que la investigación o condena de Lula sin pruebas constituye un fraude contra la ley y la democracia.
Corresponderá al Tribunal Superior de Justicia restablecer la credibilidad del proceso, ya que será el órgano encargado de analizar y dictaminar sobre la destitución de Moro de los casos relacionados con Lula, tal como lo solicitó el vicefiscal general. Dados los enfrentamientos políticos y la crisis que se extiende por diversas ramas del gobierno, sería una victoria importante recuperar lo que más le falta a Lava Jato: la imparcialidad. Por lo que hemos visto hasta ahora, la ley no es para todos.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
