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Fernando Lavieri

Periodista, con experiencia en IstoÉ y revista Caros Amigos

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Vini Junior no necesita el Balón de Oro

El jugador brasileño, estrella dentro y fuera del campo, es ya un símbolo de la lucha contra el racismo.

Vini Jr. (Foto: Pablo Morano/Reuters)

El hecho de que Vinícius Junior no fuera galardonado con el Balón de Oro no tiene nada que ver con el fútbol que practica en las canchas de España o Latinoamérica con la selección brasileña. Tiene que ver, sin embargo, con el sistema opresivo creado por las sociedades europeas y reforzado por Estados Unidos.

El colonialismo creó el racismo. El imperialismo lo promueve. Y el racismo es la base cotidiana de la opresión. Si quieren ver el colonialismo en acción, observen Palestina y Martinica. Si quieren ver el imperialismo estadounidense en pleno apogeo, observen Ucrania y los bloqueos económicos contra Cuba y Venezuela. Si quieren ver el racismo en acción, dirijan su atención a diferentes regiones del mundo, pero tengan la seguridad de que estas cosas fueron creadas y gestionadas por Occidente bajo los auspicios del capitalismo.

En la historia de los premios Balón de Oro, varios futbolistas negros lo han ganado y muchos no. Sin embargo, ninguno de ellos se pronunció contra el problema con tanta contundencia como Vinicius Junior. Y recuerden, todos los jugadores han experimentado racismo a lo largo de sus carreras en Europa. Estos episodios fueron tanto implícitos como explícitos, algunos de los cuales se transmitieron en directo al público general. Neymar, el seguidor de Bolsonaro, por ejemplo, nunca ganó el Balón de Oro, pero fue aclamado. En su mejor momento en el Barcelona, ​​compitió por los votos de los votantes con Messi y Cristiano Ronaldo. No funcionó. Si recordamos, Neymar también fue blanco de racismo en España. Sin embargo, no reaccionó como Vinicius Junior; en esa ocasión, Neymar se comió un plátano que le lanzaron en el campo. En otras palabras, las situaciones racistas siempre están presentes en el Viejo Continente; el racismo está en el corazón de las sociedades europeas; está presente en los estadios de fútbol y permea las calles y avenidas.

El racismo que cruzó los mares con el comercio triangular entre los siglos XVI y XVIII se ha modernizado. Dicho de otro modo, hoy no azotamos a los negros en las plazas públicas, pero el racismo está ahí, persiste. Cabe destacar que las reglas para elegir a un jugador ganador del Balón de Oro están bien estructuradas y extendidas por todo el mundo; mucha gente participa en la selección. Esta estructura transmite seriedad, lo que lleva a creer que la técnica está por encima de cualquier otra marcación humana. No es así. El componente racista está arraigado; es estructural. En algunos lugares menos, en otros más, como lo demuestran los recientes casos de aficionados argentinos.

Vinicius Junior ha recibido el apoyo del Real Madrid y, al parecer, de la justicia española. Ambos respaldos son sorprendentes. El jugador brasileño tiene toda la razón al denunciar el racismo cuando ocurre en el campo, durante los partidos. Sin el Balón de Oro, Vinicius Junior ha colocado su nombre entre los mejores futbolistas y, al mismo tiempo, entre los grandes deportistas que se alzan contra el racismo. Su postura es tan noble como su habilidad con el balón.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.