Víctima de sexismo, Laura Tessler fue cómplice de Moro.
"La connivencia que marginó a Laura fue más que un simple acto incestuoso entre el juez y el fiscal, lo cual en sí mismo es un delito que conlleva la anulación absoluta del proceso contra Lula. Fue también puro sexismo", afirma el columnista Leandro Fortes.
Laura Tessler podría haber sido, mucho antes de que salieran a la luz los archivos de The Intercept Brasil, la voz de la Justicia y de la grandeza de la Fiscalía Federal contra la farsa que condenó al expresidente Lula. Pero, en cambio, guardó silencio y aceptó su triste destino.
El fiscal fue apartado de los interrogatorios de Lula por orden de Sérgio Moro – ¿o acaso alguien todavía duda del poder de las sugerencias del ex juez sobre el frágil y sumiso Dallagnol del Delta?
La colusión que marginó a Laura fue más que un simple acto incestuoso entre el juez y el fiscal; fue, en sí misma, un delito susceptible de anulación absoluta del proceso contra Lula.
También fue puro sexismo.
Aun así, permaneció en silencio. Prefirió doblegarse ante las circunstancias y someterse a la humillación personal y profesional en nombre de quién sabe qué.
Se unió al antipanteón donde la llama de la jueza Gabriela Hardt, plagiadora de Moro, brilla con fuerza.
Y es poco probable que ahora tenga la dignidad de presentarse públicamente y al menos disculparse por haber sido cómplice de una farsa que destruyó el país solo para meter en la cárcel a un hombre inocente.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

