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Arnobio Rocha

Abogado civil, miembro del Sindicato de Abogados de São Paulo, ex vicepresidente del CDH de la OAB-SP, autor del blog arnobiorocha.com.br y del libro "Crisis 2.0: Una taxa de lucro recargada".

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¡Viva Argentina!

"¡Enhorabuena a nuestros hermanos! ¡Larga vida a Messi, el más grande de todos, el genio, indiscutible por la eternidad!", escribe Arnóbio Rocha.

¡Viva Argentina! (Foto: Reuters)

El partido fue épico, quizá la final de la Copa del Mundo más emocionante de la historia. Fue como varios partidos en uno, de esos que nos entristecen porque terminan con un ganador decidido en los penaltis, una prueba única de nervios y corazón para argentinos, franceses y cualquier persona del planeta, incluido Brasil.

Argentina dominó a Francia en la primera mitad, mostrando un dominio que recuerda a la actuación de Francia contra Brasil en 1998. La segunda mitad pareció tranquila; un tiro afortunado o una casualidad podría cambiar el partido, algo improbable hasta ese momento en el minuto 35.

El fútbol tiene una magia que desafía la lógica, y mucho más las estadísticas de Paulo Vinicius Coelho; no se trata de objetividad ni de frialdad, sino de pasión y un instante, y todo cambia. Mbappé no había hecho nada en 80 minutos, pero es un genio, no hay que subestimarlo. Dos goles, uno espectacular, y la madurez de los grandes cuando marcó de penalti: una superestrella, sin duda.

Los últimos minutos del partido estuvieron cargados de tensión y temor para Argentina, al igual que los primeros 15 minutos de la prórroga. La segunda parte fue absolutamente electrizante; Messi volvió a marcar, y también Mbappé: fue un duelo de genios, de hombres superiores al resto.

La tanda de penaltis fue el momento épico de Martínez, que asombró a los franceses, la compostura de los argentinos contrastó fuertemente con el LOCO Martínez, que había asegurado el partido al atajar el último disparo en el minuto 123.

La emoción de los hinchas argentinos, que impulsaron a su equipo hacia adelante, lloraron, vitorearon y no se rindieron ni un solo minuto.

¡Felicidades a nuestros hermanos! ¡Larga vida a Messi, el más grande de todos, el genio, indiscutible por siempre!

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.