Voces del silencio: Ni perdón ni olvido
El pueblo chileno continúa inmerso en una feroz lucha para sanar las heridas que los años de dictadura infligieron a su sociedad.
Nos acercamos al 11 de septiembre. Para los lectores más jóvenes, quisiera remontarme 50 años en la historia, porque en este mismo día de 1973, América Latina y el mundo sufrieron uno de los golpes más devastadores de las fuerzas más reaccionarias, antihumanas y proimperialistas que la humanidad jamás haya tenido el horror de presenciar: el golpe militar liderado por Augusto Pinochet que derrocó al gobierno socialista de Salvador Allende en Chile.
Marcó una nueva etapa en la monstruosidad del gran capital, cuyo objetivo era erradicar cualquier amenaza proveniente de las mayorías populares que pudiera poner en peligro los privilegios de las clases dominantes. Fue la primera iniciativa orquestada por las instituciones capitalistas a nivel planetario para implementar el neoliberalismo de forma organizada y permanente.
Tras muchos años de sufrimiento y lucha, el pueblo chileno continúa inmerso en una ardua batalla para sanar las heridas que la dictadura infligió a su sociedad. Es fundamental comprender que los efectos nocivos de este tipo de gobierno no se limitan a los años en que estas fuerzas mantienen el control visible del aparato estatal. A día de hoy, la mayoría popular de Chile sufre las penurias surgidas con el golpe militar de 1973.
Las fuerzas democráticas chilenas están comprometidas a luchar para que los crímenes cometidos por esta dictadura no caigan en el olvido, y mucho menos para que los criminales sean indultados. Olvidar y perdonar los hechos y a los criminales que causaron tanta desgracia significa abrir la puerta a su repetición.
Para nosotros, los brasileños, este documental tiene un valor añadido porque nos recuerda nuestra propia realidad y nuestra lucha contra las fuerzas del bolsonarismo. Como los propios líderes bolsonaristas dejan claro, el modelo de Pinochet les sirvió de inspiración en nuestro país. En otras palabras, el pinochetismo es la fuente de inspiración del bolsonarismo. Por lo tanto, comprender lo que hay detrás del pinochetismo nos lleva a una mejor comprensión de nuestra propia realidad.
En el documental Voces del Silencio: Ni Perdón ni Olvido, observamos que las clases dominantes recurren a fuerzas de extrema derecha como el pinochetismo y el bolsonarismo en aquellas fases de la historia en las que sienten que las estructuras tradicionales de dominación ya no son capaces de mantener subyugados a los movimientos populares. El pinochetismo no dudó en matar para imponerse, al igual que el nazismo. Y, cabe aclarar, el bolsonarismo es producto de la misma raíz. En otras palabras, tanto el pinochetismo como el bolsonarismo siempre se han inspirado en sus predecesores de la Alemania nazi.
Muchos argumentan que es incorrecto equiparar el bolsonarismo y el pinochetismo con el nazismo, que contaba con campos de concentración y cámaras de gas. A esto podemos responder que si el bolsonarismo no llegó a ese extremo, fue porque no encontró las condiciones para hacerlo. No existen límites humanitarios para las tropas de choque del gran capital. Quienes, ante la muerte de más de 700.000 personas, no se inmutan porque no son sepultureros, no tendrían reparos en aplicar métodos de exterminio similares a los de sus inspiradores germánicos. Que no quepa duda al respecto.
Espero que podamos aprovechar esta conmemoración (conmemorar no es celebrar) del aniversario de la tragedia chilena para estudiar y aprender de este suceso. Con este espíritu me dediqué a traducir y subtitular este videodocumental, que considero una de las mejores obras realizadas para plasmar el significado de aquella tragedia en tan poco tiempo.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
