El Banco de la Amazonía refuerza las alianzas para ampliar el crédito climático.
El presidente de la institución y ministro Augusto Nardés destacó en la COP30 que la seguridad jurídica y la transparencia son esenciales para atraer capital sostenible.
247 - El principal obstáculo para el desarrollo sostenible de la Amazonía no es la falta de proyectos, sino la ausencia de una gobernanza sólida y garantías capaces de atraer capital global. Esta evaluación guio el debate promovido por el Banco da Amazônia en su pabellón de la Zona Verde de la COP30 el jueves 13. La discusión, basada en información de la cobertura oficial del evento, abordó las condiciones necesarias para que los recursos financieros internacionales lleguen a la región de manera transparente, auditable y en consonancia con las prácticas de finanzas sostenibles.
Al inicio de la reunión, el presidente del Banco da Amazônia, Luiz Lessa, destacó que el principal desafío es garantizar que las inversiones destinadas al bosque se apliquen de manera responsable y bajo estrictos controles. “Todo lo que hacemos (como banco de desarrollo) requiere orientación y normas para que las cosas se hagan correctamente. Y el máximo órgano institucional responsable de la gobernanza en Brasil es el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU)”, afirmó Lessa.
Junto a él en el panel “La gobernanza pública como vía para el desarrollo económico y social” se encontraba el ministro y expresidente del TCU (Tribunal de Cuentas de Brasil), Augusto Nardes, invitado especial del programa. Para Nardes, la gobernanza es el fundamento que sustenta la confianza de los inversores y garantiza el uso adecuado de los recursos públicos. “La gobernanza consiste en dirigir, evaluar y supervisar. En este sentido, cuando observamos, por ejemplo, los bancos públicos, la evaluación de riesgos es crucial para asegurar que el dinero del pueblo brasileño se invierta correctamente”, declaró el ministro.
El debate estuvo directamente relacionado con otro tema central abordado durante toda la jornada: la adopción de las normas IFRS S1 (Sostenibilidad General) e IFRS S2 (Riesgos Climáticos). Estas normas tienen como objetivo establecer un lenguaje global unificado para que las empresas e instituciones financieras informen sobre sus prácticas y riesgos ambientales, sociales y climáticos. En este ámbito, Banco da Amazônia ya se encuentra a la vanguardia, consciente de que la transparencia es una condición indispensable para atraer inversiones internacionales centradas en la transición ecológica.
Con una cartera de préstamos total de R$ 62,8 millones, la institución trabaja en la estructuración de productos financieros que satisfagan las demandas del mercado global, como Fondos Verdes, Bonos Verdes y el Certificado Verde de Productor Rural (CPR Verde). Regulado en 2021 y actualmente en fase de implementación en el banco, el CPR Verde busca transformar las prácticas sostenibles en activos atractivos para los inversionistas. El Bono Amazon, un título en desarrollo por el Banco Mundial, cuenta con la participación activa del Banco da Amazônia en las discusiones para definir las reglas y los parámetros.
Según los participantes, impulsar esta arquitectura de gobernanza es el paso esencial para transformar el potencial de la región en oportunidades concretas de inversión sostenible, y para garantizar que el capital global que se dirige a la Amazonía encuentre un entorno seguro, transparente y confiable.
