Brasil representa menos del 1% del mercado forestal mundial, afirma Jorge Viana.
Un estudio de ApexBrasil revela que el país representa solo el 1% de los 300 mil millones de dólares estadounidenses en comercio mundial sostenible.
247 - El presidente de ApexBrasil, Jorge Viana, afirmó que Brasil, a pesar de albergar la selva tropical más grande del mundo, participa con apenas el 1% del comercio mundial de productos compatibles con la conservación forestal. Un estudio de la agencia brasileña de promoción de exportaciones e inversiones vincula la riqueza de la selva amazónica con oportunidades internacionales que aún permanecen en gran medida sin explorar.
Según una encuesta de ApexBrasil, el mercado mundial de productos elaborados de manera responsable para los ecosistemas forestales asciende a aproximadamente US$300 mil millones, y Brasil solo posee el 1% de ese total. «Esto demuestra la magnitud de la oportunidad que tenemos», afirmó Viana. Estimó que si el país amplía su presencia en este segmento de la biosocioeconomía y el sector forestal, la región podría generar alrededor de US$2 mil millones, en lugar de los US$300 millones actuales.
Potencial sin explotar de la biosocioeconomía amazónica
La iniciativa de ApexBrasil se enmarca en un contexto estratégico: la agenda de biosocioeconomía amazónica se ve reforzada por la conferencia COP30 en Belém, propuesta por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) para situar a Brasil en el epicentro de los debates internacionales sobre sostenibilidad. La agencia intensifica su labor para promover productos compatibles con el bosque, impulsando así el desarrollo sostenible de las cadenas de producción en la región amazónica.
En el estudio, se destacaron cinco productos por su relevancia económica, ambiental y simbólica para la Amazonía: nueces de Brasil, café amazónico, açaí, cacao y pescado de agua dulce. Estos productos conforman el perfil de una nueva economía forestal que integra tradición, innovación y conservación.
Nueces de Brasil: un alimento que valora el bosque.
La nuez de Brasil (Bertholletia excelsa) es uno de los productos más emblemáticos de la región amazónica. El árbol de la nuez de Brasil, que puede vivir más de mil años, tiene prohibida su tala por ley, un logro histórico para la conservación. Aun así, como señala Jorge Viana, «todavía falta una política que incentive la plantación de árboles de nuez de Brasil. La regeneración natural es lenta y debemos asegurar que esta cadena siga prosperando».
Actualmente, Brasil exporta nueces de Brasil por un valor aproximado de US$20 millones, una cifra muy inferior a la de Bolivia, que supera los US$100 millones. El reto, según Viana, consiste en agregar valor, ampliar el procesamiento local y fortalecer cooperativas como Cooperacre, referente en la industrialización sostenible del producto.
Café amazónico: rentabilidad con bosque en pie
El café llegó a Brasil a través del Amazonas en 1727. Hoy, casi 300 años después, la región vive una nueva etapa con el café amazónico, desarrollado por Embrapa en Rondônia y adaptado al clima tropical. Esta variedad altamente productiva representa una oportunidad para los pequeños productores y la recuperación de zonas degradadas.
“Es un producto compatible con el bosque, que puede ser entre 50 y 100 veces más rentable que la ganadería”, señala Viana. Con exportaciones que superan los 130 millones de dólares, Rondônia y Acre lideran el crecimiento de este café, que combina tecnología, sostenibilidad y un alto potencial en el mercado del café de especialidad.
Açaí: una fuente de riqueza para la biosocioeconomía y los sistemas agroforestales.
El açaí (Euterpe oleracea) ha pasado de ser un alimento tradicional de las comunidades ribereñas a convertirse en un superalimento global. Presente en toda la Amazonía y con cadenas de producción que involucran a miles de familias —especialmente en Pará y Amapá—, esta fruta simboliza la biosocioeconomía regional.
Para Jorge Viana, el açaí “debe ser el eje central de estas políticas”. Destaca que, con la COP30 en Brasil, habrá recursos sin precedentes para la restauración forestal y los sistemas agroforestales (SAF). Brasil también está avanzando en soluciones tecnológicas y sanitarias para expandir las exportaciones y agregar valor a la fruta.
Cacao: un símbolo autóctono que busca participar en el valor global.
Originario de la selva amazónica, el cacao (Theobroma cacao) constituye uno de los pilares de la biosocioeconomía de Brasil. Si bien países como Costa de Marfil y Ghana representan cerca del 70% de la producción mundial, es en la Amazonía donde este fruto tiene sus raíces genéticas y culturales.
Viana señala que solo entre el 6% y el 7% del valor mundial del chocolate permanece en manos de los productores de cacao, mientras que la mayor parte se la llevan las industrias de Europa y Estados Unidos. “Esto tiene que cambiar. Los productores amazónicos necesitan una mejor remuneración, y Brasil debe recuperar su posición como referente del cacao de origen”.
Tras décadas de declive a causa de la enfermedad de la escoba de bruja, el sector está experimentando un renacimiento. Brasil produce cientos de miles de toneladas e invierte en tecnologías de cultivo a pleno sol. El cacao amazónico forma parte de sistemas agroforestales junto con el açaí y las nueces de Brasil, conformando un trípode de sostenibilidad que combina la restauración forestal con la generación de ingresos locales. «El cacao está viviendo una nueva etapa: es cultura, es economía y es inclusión social», resume Viana.
Peces amazónicos: el agua dulce como nueva frontera sostenible.
La Amazonía alberga aproximadamente el 12% del agua dulce del planeta y es hogar de una de las mayores biodiversidades y potenciales pesqueros del mundo. Con cerca de 4.000 km de ríos navegables y el 25% de la biodiversidad global, la región es una cuna natural de especies sostenibles y fuentes de alimento. Según Jorge Viana, «si contamos con el 12% del agua dulce del planeta, debemos gestionarla para producir proteínas».
Con especies emblemáticas como el pirarucú, el tambaqui y la tilapia, la piscicultura amazónica representa una fuente estratégica de ingresos, alimentos y exportaciones, aunque sigue estando en gran medida inexplorada. ApexBrasil apoya el desarrollo de este sector, promoviendo el pescado brasileño en nuevos mercados e integrando proyectos modelo de gestión sostenible, especialmente en la cuenca del Solimões, donde las comunidades extractivas ya lideran con éxito. «La piscicultura puede convertirse en el mayor activo económico de la Amazonía, al combinar la conservación del agua, la producción de proteínas y la generación de ingresos locales», concluye Viana.
Hacia una nueva economía forestal
El estudio revela que el trabajo de ApexBrasil con estos productos ejemplifica la visión de una «biosocioeconomía de los bosques en pie», que combina el conocimiento tradicional, la innovación tecnológica y el acceso a los mercados internacionales. Según Viana, «el bosque puede ser nuestra mayor fuente de riqueza y equilibrio climático. Está en nuestras manos transformar este potencial en realidad».


