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Brasil puede satisfacer demanda de bioenergía sin deforestación, según estudio

El país puede duplicar la producción de biocombustibles a partir de pasturas degradadas.

Mata Atlántica (Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil)

Por Fabíola Sinimbú, reportera de Agência Brasil - El estudio Biocombustibles en Brasil: Alineando la transición energética y el uso del suelo para un país con emisiones de carbono negativas, lanzado este miércoles (8), apunta caminos para que el país atienda la creciente demanda de bioenergía reduciendo el 92% de las emisiones de gases de efecto invernadero y sin deforestación. 

La investigación fue realizada por el Instituto de Energía y Ambiente (Iema), con apoyo del Observatorio del Clima (OC).

El estudio indica que Brasil podría duplicar su actual producción y consumo de biocombustibles como etanol, biodiesel y bioqueroseno hasta 2050, utilizando sólo una cuarta parte de los 100 millones de hectáreas (ha) de pasturas degradadas existentes.

Según Felipe Barcellos, investigador del IEMA, con base en datos de Mapbiomas que indican la existencia de 100 millones de hectáreas de pastos degradados, sin considerar los pastos de alto vigor, el estudio consideró lo que sería necesario restaurar en las áreas naturales para cumplir con las salvaguardas ambientales, además de la expansión de la agricultura y la ganadería para garantizar la seguridad alimentaria.

"El principal hallazgo del estudio es que tenemos aproximadamente 56 millones de hectáreas de pastizales degradados que podrían restaurarse para la agricultura. Y dentro de estos 56 millones de hectáreas, podríamos utilizar aproximadamente entre 35 y 20 millones de hectáreas para biocombustibles", afirma.

Según el investigador, el estudio es una continuación de dos trabajos anteriores: la Propuesta NDC (Contribuciones Nacionalmente Determinadas) del Observatorio del Clima, presentada en agosto de 2024, y un análisis del futuro de la energía en Brasil.

“Entonces, combinamos estos dos escenarios, tanto el energético como el de uso del suelo, para evaluar si sería posible aumentar los biocombustibles y si los escenarios serían compatibles con no aumentar las emisiones por deforestación, no competir con los alimentos, pero también reducir las emisiones energéticas mediante la producción de biocombustibles”, explica.

Seguridad alimenticia

Según el estudio, esta respuesta fue positiva, lo que significa que Brasil puede aumentar la producción de materias primas para biocombustibles, considerando la demanda necesaria para una economía carbono negativa hasta 2050, y ocupando sólo pasturas degradadas sin invadir áreas naturales o de producción de alimentos.

Según Felipe Barcellos, la transición energética requiere estrategias de corto, mediano y largo plazo, y para Brasil, el uso de biocombustibles es uno de los escenarios más inmediatos y viables para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en el sector del transporte.

"Estos 35 millones de hectáreas se añadirían porque la producción de biocombustibles ya utiliza tierras agrícolas, pero sería necesario aumentarla entre 35 y 20 millones de hectáreas para satisfacer esta demanda. No se trata de una demanda pequeña de uso de la tierra, y debe gestionarse de la manera más eficaz posible", afirma.

inversión

Según los investigadores, es necesario ampliar las políticas públicas para incentivar la recuperación de pasturas, tanto para la regeneración de la vegetación nativa como para el sector productivo, además de mejorar el monitoreo de áreas y el seguimiento de la cadena productiva de biocombustibles.

"Un ejemplo es el actual programa Caminhos Verde Brasil, que incentiva la recuperación de pasturas y la producción de biocombustibles o pasturas de alto vigor", afirma Barcellos.

El sector privado también debe hacer su parte, aumentando la productividad en espacios más pequeños y diversificando el uso de materias primas.

"El etanol disponible comercialmente en Brasil, por ejemplo, se denomina de primera generación y utiliza alcohol de caña de azúcar. Pero podríamos aumentar la productividad de este etanol produciendo también etanol de segunda generación, es decir, etanol producido a partir de bagazo", afirma.

Para intensificar y prevenir aún más la degradación del uso de la tierra, el estudio también sugiere ir más allá de los monocultivos más comúnmente utilizados en la producción de biodiésel, como la soja y el maíz.

La idea es comprender otros métodos de producción que también se puedan utilizar y que sean menos degradantes para el suelo y tengan menos impactos negativos, como el monocultivo. La macaúba, por ejemplo, es una especie brasileña originaria de América. Puede utilizarse en otros modelos, como la agroforestería, y plantarse en espacios más pequeños, afirma.

Debate

Según Suely Araújo, coordinadora de políticas públicas del Observatorio del Clima, de cara a la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se acerca en noviembre en Brasil, el estudio es una herramienta que reforzará un amplio debate sobre los posibles modelos de transición y cómo sirven a cada país.

“Este estudio forma parte de un proceso relacionado con la consolidación del Grupo de Trabajo de Clima y Energía del Observatorio del Clima. Contamos con 30 organizaciones especializadas en energía para contribuir y ampliar nuestra perspectiva sobre el tema”, afirma.

Para los investigadores, lo importante es apoyar el debate con soluciones que posibiliten transiciones justas según la realidad de cada territorio.

En el caso de Brasil, la electrificación de las flotas encargadas del transporte de alimentos no será posible en el corto plazo, pero el uso generalizado de biocombustibles puede llenar ese vacío.

"La idea es la intensificación, pero con foco en los pastos degradados y una mirada muy atenta a la protección ambiental, mucho más de lo que se hace hoy", concluye Suely Araújo.

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