Censo quilombola rompe invisibilidad y fortalece lucha histórica por derechos en Brasil
Evento en la Fundación Palmares celebra datos inéditos del IBGE que mapean más de 1,3 millones de quilombolas en 1,7 municipios
247 - El 27, la Fundación Cultural Palmares organizó un evento emblemático dedicado a la historia y los derechos de la población negra de Brasil. Bajo el título "Quilombola Brasil", el evento reunió a líderes de comunidades quilombolas, funcionarios públicos y expertos para celebrar la publicación de los primeros datos oficiales del Censo de Población Quilombola, realizado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
La publicación de la encuesta marca un avance sin precedentes en el reconocimiento de las comunidades quilombolas restantes, que durante siglos vivieron al margen de las estadísticas oficiales. La falta de datos consolidó la invisibilidad de estas poblaciones ante las políticas públicas, comprometiendo su acceso a derechos básicos como la salud, la educación y la tierra.
La visibilidad como herramienta de transformación - Para los movimientos quilombolas, el censo representa más que simples cifras: es un hito político y simbólico. Júnia Quiroga, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), destacó el simbolismo del momento con una frase de profundo significado ancestral: «Exu mató un pájaro ayer con una piedra que solo tiró hoy». La metáfora ilustra la larga lucha por la existencia y los frutos de dicha lucha con el reconocimiento oficial de la presencia quilombola.
La directora de investigación del IBGE, Marta Antunes, destacó la importancia de los datos: «El censo nos permitió ver lo que antes no tenía un formato oficial. Ahora sabemos cuántos son, dónde están y cómo viven. Esto cambia nuestra forma de pensar en las políticas para estas comunidades». Los datos mapean a más de 1,3 millones de quilombolas que viven en aproximadamente 1,7 municipios brasileños, lo que revela una presencia mucho más amplia y diversa de lo que se suponía.
De la resistencia a las políticas públicas: La recopilación de datos es un paso estratégico en la lucha por la equidad. Arilson Ventura, coordinador de la Coordinadora Nacional de Articulación de Comunidades Negras Rurales Quilombolas (CONAQ), enfatizó: «Contar con estas cifras es fundamental para exigir que las políticas públicas finalmente atiendan las demandas de los quilombolas. La resistencia que heredamos de Zumbi dos Palmares sigue vigente. Y ahora tenemos otra herramienta para avanzar».
El censo revela desafíos urgentes: acceso precario a la tierra, infraestructura básica, atención médica y educación. Al mismo tiempo, fortalece la capacidad de movilización de las comunidades al proporcionar datos concretos para demandas legítimas y apoyar la acción afirmativa.
Una reparación necesaria - El presidente de la Fundación Palmares, João Jorge Rodrigues, describió la publicación como un gesto de reparación: «El registro de estas cifras no son solo estadísticas; es una declaración de que estas comunidades existen, resisten y tienen derecho a políticas que satisfagan sus necesidades reales». Para él, la oficialización de los datos coloca al Estado ante la necesidad de actuar para saldar una deuda histórica contraída con los quilombolas.
La publicación, disponible en formato PDF en el sitio web del IBGE, presenta un panorama detallado de la población quilombola, incluyendo datos sobre edad, género, situación económica y ubicación geográfica. Redactado en un lenguaje accesible, el documento busca no solo informar, sino también orientar las políticas públicas e inspirar a la sociedad para comprender mejor estas realidades.
De los datos a la dignidad - El evento, celebrado en la sede de la Fundación Palmares, trascendió la formalidad del lanzamiento de una publicación. Representó un paso decisivo para transformar la invisibilidad en ciudadanía, el reconocimiento en acción y la resistencia en futuro. Con el mapeo oficial, se espera que los quilombolas dejen de ser estadísticamente invisibles y se conviertan en personas con plenos derechos.
Para quienes participaron del evento y, sobre todo, para quienes lucharon durante generaciones por el reconocimiento de su existencia, el censo no es el final; es el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de los quilombolas en Brasil.


