La IA hace que el control climático sea más inteligente y evita el desperdicio.
Los sistemas predictivos basados en datos reducen el consumo, anticipan fallos y ayudan a las empresas a conseguir eficiencia energética y confort térmico.
247 - La aplicación de la inteligencia artificial (IA) en la climatización de edificios está redefiniendo la gestión del consumo energético y el confort térmico. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las tecnologías de automatización y control inteligente pueden reducir el gasto energético en sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) entre un 8 % y un 20 %. En algunos casos, el ahorro alcanza el 16 %, según estudios de eficiencia energética en edificios corporativos.
Estos sistemas aprenden del comportamiento del entorno, ajustando automáticamente la temperatura, la ventilación y la humedad según la ocupación de los espacios y el tiempo de uso. Para el ingeniero mecatrónico. Patricio Galletti, Director de Grupo RETEC Como estudiante de posgrado en Ingeniería de Aire Acondicionado, cree que la combinación de IA y automatización marca un antes y un después en el sector. «El control predictivo analiza datos en tiempo real e identifica patrones de consumo, anticipando picos de uso y evitando el desperdicio. Es una gestión inteligente que combina confort y sostenibilidad», explica.
La automatización también ha impulsado el mantenimiento predictivo, que utiliza sensores del Internet de las Cosas (IoT) para detectar variaciones de rendimiento y emitir alertas antes de que se produzcan fallos. Según la Asociación Brasileña de Refrigeración, Aire Acondicionado, Ventilación y Calefacción (ABRAVA), hasta el 40 % de los problemas en los sistemas de aire acondicionado podrían evitarse con mantenimiento preventivo. «Cuando el sistema identifica que un filtro está obstruido o que el nivel de refrigerante es inadecuado, es posible corregir el problema antes de que provoque fallos o aumente el consumo», afirma Galletti.
Los beneficios no son solo operativos. Un estudio de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard demostró que una mejor ventilación y calidad del aire puede duplicar el rendimiento cognitivo en entornos laborales y de estudio, mientras que los niveles elevados de CO₂ reducen la capacidad de toma de decisiones hasta en un 50 %. «Cuando hablamos de climatización inteligente, también hablamos de salud, productividad y bienestar», enfatiza el experto.
En Brasil, estimaciones históricas de Eletrobrás, citadas en publicaciones del sector, indican que el aire acondicionado representa aproximadamente el 47 % del consumo eléctrico en edificios comerciales y públicos, una proporción que se mantiene alta según análisis recientes del sector. Para Galletti, estos datos refuerzan el potencial de la automatización combinada con IA como estrategia de sostenibilidad y gestión de costes. «En un país que se enfrenta a olas de calor cada vez más severas, el aire acondicionado no puede considerarse un lujo. Es una cuestión de eficiencia energética y salud pública», observa.
La AIE proyecta que la digitalización y los controles inteligentes en los sistemas de edificios podrían reducir las emisiones de CO₂ hasta en 350 millones de toneladas al año para 2050, una reducción equivalente a las emisiones anuales de un país europeo de tamaño medio. Según Galletti, el avance de estas tecnologías también impulsa la transición hacia edificios de bajo impacto. «Al combinar IA, sensores de presencia y datos climáticos locales, logramos un control de climatización a demanda, que consume menos energía y prolonga la vida útil de los equipos».
Para quienes buscan aplicar la tecnología de forma práctica, los expertos recomiendan medidas sencillas: integrar sensores de ocupación, adoptar termostatos inteligentes e invertir en software que cruce datos de consumo y confort térmico. Estas herramientas permiten monitorizar el rendimiento del sistema e identificar oportunidades de ahorro en tiempo real.
“El siguiente paso en la climatización es predictivo y conectado”, concluye Galletti. “La IA transforma los datos en decisiones automáticas, ofreciendo comodidad, eficiencia y sostenibilidad en un solo sistema. Es un cambio estructural en cómo diseñamos y experimentamos nuestros entornos”.


