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En el G20, Brasil levantará la bandera de la agricultura sostenible para atraer inversiones.

El modelo productivo intensivo del país podrá ser destacado en una reunión prevista para noviembre en Río de Janeiro.

Cosecha de soja en Ponta Grossa (PR) - 25/04/2023 (Foto: REUTERS/Rodolfo Buhrer)

Por Renata de Carvalho, infomoney - En la recta final de las negociaciones para la cumbre de jefes de estado del G20, que se celebrará en noviembre en Río de Janeiro, la agenda de seguridad alimentaria, respeto a las culturas tradicionales y sostenibilidad presentada por Brasil al Grupo de Trabajo Agrícola debería allanar el camino para atraer más inversión al sector agroindustrial del país. Así lo afirman representantes del gobierno federal y analistas del sector privado entrevistados por InfoMoney.

Con implicaciones para áreas tan diversas como la pesca en aguas internacionales, los bosques, la energía y los fertilizantes, la propuesta brasileña incluye temas que van más allá del comercio exterior, según afirman. El objetivo es crear un espacio para una mirada más profunda a los modelos de producción y negocios que interesan al país, debilitando los intentos de algunos países de crear barreras proteccionistas bajo el pretexto de la sostenibilidad.

Roberto Perosa, Secretario de Comercio y Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA), explica que las actividades del Grupo de Trabajo del sector están entrando en la recta final. La etapa final, una reunión de los ministros del sector de todos los países participantes, tendrá lugar en septiembre en Mato Grosso. Los preparativos para la declaración final del grupo ya están muy avanzados.

Explica que la nota técnica inicial, propuesta por los Ministerios de Agricultura (MAPA), Desarrollo Agrario (MDA) y Pesca y Acuicultura (MPA), recibió más de 700 sugerencias. Prácticamente todas fueron sometidas a votación, quedando solo el 10% para las dos reuniones finales, que se celebrarán en julio y septiembre.

"Esta vez, se leerá una declaración ministerial en la reunión de Jefes de Estado, que detallará las posiciones de los países sobre los temas propuestos. El énfasis principal será el reconocimiento de las diversas formas de producción sostenible en todo el mundo", afirma, recordando que, en India, en la reunión del G20 del año pasado, no hubo acuerdo ni declaración.

La nueva declaración no tiene fuerza de ley ni de acuerdo comercial, pero allana el camino para nuevos entendimientos entre los organismos multilaterales que reúnen a los países del G20. «Esto podría resultar en un mayor apoyo financiero para los productores, ya que los mecanismos multilaterales ahora tienen la directriz de que estos países tienen modelos de producción que apoyar», explica Perosa.  

¿Superado el antagonismo entre Brasil y Europa? No tanto.

Según Perosa, la defensa de la intensificación agrícola sostenible por parte de Brasil y la de la desintensificación por parte de Europa estuvieron, como siempre, en la agenda. Sin embargo, el reconocimiento de diversas formas de producción sostenible en todo el mundo ayuda a superar este antagonismo, aunque no impacta directamente en el acuerdo comercial entre Brasil y la Unión Europea. 

"El G20 demuestra claramente el reconocimiento internacional de las diversas formas de producción en diversas regiones. Esto fortalece la percepción de la sostenibilidad de la producción brasileña, reduce las distorsiones internacionales y amplía la financiación, brindando apoyo tanto a los agricultores familiares como para la resolución de problemas comerciales más amplios", opina. 

Larissa Wachholz, socia de Vallya Participações e investigadora principal del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri), afirma que Brasil aprovechó su presidencia del G20 para presentar su versión de los hechos: una agricultura tropical, a diferencia de la de los climas templados, que puede ser más intensiva. Esto dio lugar a debates como el de la promoción de la agricultura baja en carbono, que se lleva a cabo en el país desde hace más de 10 años y es desconocida para pocos socios comerciales.

"Existe una confusión global que confunde los temas de sostenibilidad y, a pesar de toda su legitimidad, se convierte en un instrumento de proteccionismo", afirma, enfatizando que el país podría expandir este modelo bajo en carbono si recibiera apoyo. "Actualmente, es un modelo limitado a lo que permite el presupuesto, pero podemos convertirnos en exportadores de estos productos bajos en carbono", añade, citando los estudios de Embrapa como plataforma para esta expansión.

De la agricultura a la industria, en beneficio del PIB

Para el observador de Cebri, Brasil también ha logrado establecer una importante conexión entre sus agendas agrícola y energética. Dado que el país ya cuenta con una matriz energética predominantemente renovable, ha explorado los crecientes vínculos entre ambos sectores, presentando soluciones que combinan la generación de energía renovable, la producción de fertilizantes nitrogenados y la producción de combustibles verdes para el transporte aéreo y marítimo.

El país logró presentarse como una solución y abrir camino a debates más profundos en futuros foros, como la COP30, que se celebrará en Belém, Pará. «Poder iniciar estos debates en el escenario internacional actual, con el proteccionismo ambiental y los conflictos geopolíticos, es muy interesante», afirma.

En el sector privado, afirma Wachholz, es importante demostrar competitividad y competencia para atraer a estas industrias electrointensivas para producir fertilizantes, combustible de aviación y combustible marino. «Podemos estimular la inversión directa para atraer a estas industrias y revertir el proceso de desindustrialización», añade.

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