300 mil millones de dólares para 2050: la regulación del mercado de carbono impulsa la economía
'No hay ningún país en el mundo con las condiciones geográficas, climáticas y biológicas para generar tantos créditos de carbono como Brasil', afirma experto
247 - El mercado de carbono podría generar miles de millones de dólares en los próximos años, ofreciendo un potencial transformador para las economías brasileña y mundial. Se estima que el mercado de créditos de carbono superará los 300 000 millones de dólares estadounidenses para 2050 y, de forma más inmediata, los 50 000 millones de dólares estadounidenses en un plazo de 5 años. En Brasil, el plan para este mercado tiene la capacidad de generar hasta 2 000 millones de dólares estadounidenses, equivalentes a 12 000 millones de reales, durante la próxima década, impulsando sectores estratégicos y atrayendo inversión internacional.
Con la reciente aprobación de las regulaciones del mercado de carbono, Brasil da un paso decisivo hacia una economía más sostenible y competitiva a nivel mundial. Este hito, pendiente de aprobación presidencial, marca un hito con el potencial de transformar sectores estratégicos de la economía, atraer inversión internacional y posicionar al país como líder en la lucha contra el calentamiento global.
Felipe Vasconcellos, socio de Equus Capital y Agricarbon, cree que esta regulación sitúa a Brasil a la par de grandes potencias como la Unión Europea en el desarrollo de políticas sostenibles. «No hay otro país en el mundo con las condiciones geográficas, climáticas y biológicas para generar tantos créditos de carbono como Brasil. Este mercado será transformador no solo para la agenda ambiental, sino también para nuestra economía», enfatiza Vasconcellos.
La agroindustria se destaca como uno de los sectores más beneficiados por la nueva normativa. A pesar de estar exenta de la obligación de medir y compensar emisiones, el sector podrá generar créditos de carbono a través de las áreas de Reserva Legal y Preservación Permanente. Para que se hagan una idea, en 2024, las emisiones directas de la agricultura en Brasil representaron entre el 25 % y el 30 % de las emisiones totales del país, siendo la combustión entérica la principal contribuyente. Sin embargo, la iniciativa del Plan ABC+ (Agricultura Baja en Carbono) y la regulación del mercado buscan evitar la emisión de 1,1 millones de toneladas de CO₂eq para 2030, consolidando a la agroindustria brasileña como referente en sostenibilidad global. «Con esto, la agroindustria brasileña cumple con los estándares ambientales más exigentes del mundo, aumentando su competitividad y accediendo a mercados internacionales con barreras ambientales», añade Vasconcellos.
Sin embargo, la implementación del mercado de carbono aún enfrenta desafíos. Entre los principales se encuentran la definición de metodologías de medición y el desarrollo de regulaciones claras, accesibles y eficientes. "Es fundamental que el gobierno cree mecanismos transparentes y de bajo costo, que garanticen la inclusión tanto de las grandes industrias como de los pequeños productores", afirma el ejecutivo.
Además de su impacto económico, la normativa promete importantes beneficios ambientales y sociales. En un escenario donde las emisiones de CO₂ de Brasil alcanzaron los 2,3 millones de toneladas en 2023, la nueva legislación busca frenar el aumento de las emisiones y fomentar la conservación del medio ambiente. Las comunidades que mantienen los bosques en pie podrán generar ingresos mediante la venta de créditos de carbono, promoviendo así el desarrollo sostenible.
La medida también ofrece nuevas oportunidades para los inversores. Vasconcellos cree que el mercado del carbono evolucionará para adoptar las características de un commodity, con productos financieros como los derivados cobrando relevancia. «Este movimiento puede diversificar las carteras y añadir valor, creando una economía más integrada y sostenible para todos los perfiles de inversores», concluye.
Para los inversores, el mercado del carbono representa una nueva frontera. «A medida que este mercado evolucione, es probable que adopte características similares a las de las materias primas, y que productos financieros, como los derivados, se utilicen para la cobertura y la diversificación de carteras», analiza Vasconcellos.
Con este avance, Brasil no sólo refuerza su compromiso con el Acuerdo de París, sino que también marca el inicio de una nueva era de oportunidades, combinando desarrollo sostenible y crecimiento económico.


