La fe bajo escrutinio
Nadie critica ni censura la práctica de la fe, pero a menudo la ilegalidad de la multiplicación de los panes parece tan inequívoca y evidente que distorsiona la propia entidad religiosa.
El documento en cuestión permite transmitir, sin discriminación ni prejuicio alguno, la necesidad única e inmediata de una supervisión rigurosa de los tentáculos de la diáspora religiosa en el siglo XXI.
De hecho, existe una enorme colusión entre las llamadas nuevas sectas religiosas, cadenas de televisión, estaciones de radio y corporaciones empresariales, lo que hace extremadamente difícil para el Ministerio Público, la Receita Federal, el Banco Central de Brasil y el COAF (Consejo de Control de Actividades Financieras) detectar estas irregularidades.
Nadie critica ni censura la práctica de la fe, pero a menudo el carácter ilícito de la multiplicación de los panes parece tan inequívoco y evidente que distorsiona el concepto mismo, llevando a miles de creyentes a creer a través de contribuciones desinteresadas.
Los espacios ocupados por entidades que se dicen defensoras de los nuevos tiempos han ido creciendo sistemáticamente a lo largo de la programación televisiva y radial, cuyo lenguaje discursivo a veces es agresivo y otras veces carente de cualquier base científica o persuasiva.
Sin embargo, lo que requiere un análisis más profundo y frecuente es la supervisión regular de estas entidades, ya que utilizan intermediarios, atraen a laicos, distorsionan la naturaleza de la fe y, la mayoría de las veces, proclaman beneficios materiales personales en flagrante contradicción.
Es hora de que el Gobierno y demás autoridades pongan fin a esta escalada, que se basa únicamente en el marco constitucional protector de las inmunidades fiscales.
Precisamente por este aspecto, en cada esquina, en cualquier puerta o esquina de calle, una nueva orden, llamada religiosa, comienza cada día a atraer a los incultos y a acosar a los incautos.
Lógica y racionalmente, el atributo de inmunidad no puede ser utilizado como escudo o elemento de seguridad para la realización de actividades que involucren el patrimonio de personas jurídicas y naturales.
En este contexto, las autoridades gubernamentales necesitan urgentemente extremar la cautela, dotar de recursos y monitorear, con gran eficiencia, cada nueva actividad interconectada.
Con razón, existe una promiscuidad de activos, con alta probabilidad de transferencia de fondos al exterior, creándose, con el paso de los años, verdaderas estructuras que se infiltran también en la esfera política.
Esta distorsión, nunca antes vista en el país y completamente inaceptable en las naciones civilizadas, tiene un alto precio debido a esta anomalía y a la falta de supervisión del gobierno.
Fundamentalmente, estas entidades reflejan el momento de crisis económica y otras vicisitudes que vive la población; sin embargo, a los instrumentos de enriquecimiento y mejora del patrimonio de sus hablantes se suman las ideologías.
La inmunidad no implica falta de supervisión, indiferencia por parte de las autoridades ni un completo desapego del sistema vigente. Es muy común, a cualquier hora del día o de la noche, que se alquilen espacios y que veamos programas de radio o televisión con sermones completamente incomprensibles y extremadamente indemostrables.
La fenomenología de la fe se alimenta de actos concretos y otros comportamientos, no sólo de alianzas dentro y fuera del poder; por lo tanto, una falta de supervisión puede representar una falta inherente de fe por parte de las autoridades gubernamentales para desmantelar las actividades ilegales desenfrenadas.
No se trata en absoluto de una apología del sectarismo, la discriminación o la xenofobia, sino más bien de una cuestión de control, destinada a filtrar y eliminar a quienes ven la fe como una amenaza a la economía popular y a las creencias indefinidas de la población.
No sólo es espantosa la difusión de estas sectas, sino también sus prédicas absurdamente inaceptables de milagros y otras transformaciones, todas ellas destinadas exclusivamente a aumentar la riqueza de los individuos y otras entidades interconectadas.
Cuando el gobierno y las autoridades despierten de su letargo, podrán, mediante una rigurosa supervisión, acabar con los engaños y los cuentos de hadas de los numerosos estafadores que están constantemente al acecho.
Carlos Henrique Abram
Juez TJSP
