La prensa penitenciaria ya describe la detención de Lula.
El editor de Tijolaço, Fernando Brito, destaca la complicidad de los medios en el afán de encarcelar al expresidente e impedirle presentarse a las elecciones presidenciales de octubre: "Primero, detallaron los supuestos 'planes de fuga' del expresidente Lula. Los cuales, por supuesto, no existían. Ahora, Veja, en un ejercicio de placentera morbosidad, describe los complejos planes para la 'captura' del líder del PT", enfatiza. Para él, el hecho es "un retrato del miedo y la culpa no confesada de quienes saben que, a los ojos de la nación y del mundo, están cometiendo un delito político bajo el pretexto de una orden judicial".
Por Fernando Brito, en ladrillo - Primero, detallaron los supuestos "planes de escape" del expresidente Lula. Los cuales, por supuesto, no existieron.
Ahora, la revista Veja, en un ejercicio de placentero morbosidad, describe los complicados planes para la "captura" del líder del Partido de los Trabajadores, dando incluso por descontada la fecha (23 de marzo) en que el TRF-4 (Tribunal Federal Regional de la IV Región) fallará en contra de los recursos de aclaración presentados por su defensa.
350 policías, innumerables patrullas y hasta un avión para alguien que, en caso de que triunfe la Operación Cállate, dirigida por Cármen Lúcia para impedir que el Supremo Tribunal Federal juzgue su petición de habeas corpus, se presente tranquilamente a sus verdugos.
En una especie de guinda del pastel de la complicidad en la que la revista se revuelca con la Policía Federal desde hace años, llegan al punto de mostrarse, como parte del grupo de carceleros, en qué jaula deberían arrojar al hombre que, en las últimas décadas, más ha reflejado las esperanzas del pueblo brasileño y más ha proyectado la imagen de nuestro país en el mundo.
Son un retrato del miedo y la culpa no reconocida de quienes saben que, a los ojos de la nación y del mundo, están cometiendo un delito político bajo la apariencia de una orden judicial.
No es más que una cáscara formal de la sentencia dictada por el sistema de justicia moderno: el conglomerado de medios de comunicación, al que jueces, magistrados y ministros sirven con su vanidad vacía y su servilismo manifiesto.
Sin embargo, un dilema enfrentan los magnates de los medios y sus secuaces, los administradores de las redes.
Todavía existe, aunque sea en el subconsciente de su subconsciente, un pueblo en este país.
Por eso, por más "seguro" que sea el "candado" que pretenden meter a Lula, será demasiado pequeño para contener su poder político y electoral.
Es posible, e incluso probable, que después de todo aumente.