La moral de los ciudadanos ejemplares que arrojan a sus esposas desde un cuarto piso.
En un artículo, la periodista Nathalí Macedo denuncia la falsa moralidad de los llamados "ciudadanos ejemplares"; "Un hombre que se presenta ante la llamada sociedad 'normal' como conservador recibe tanto respeto de sus pares que se puede oír a una mujer pidiendo auxilio en el apartamento de la pareja y nadie hace nada", lamenta.
Por Nathalí Macedo, en DCM El esposo de la abogada Tatiane Spitzner está acusado de arrojarla desde el cuarto piso.
Las cámaras de seguridad del ascensor muestran a Luis Felipe Manvailer agrediendo a la mujer. Las imágenes demuestran que la agresión comenzó en el ascensor y terminó con la muerte de la abogada.
Imágenes –aterradoras, debo advertirles– de Tatiane huyendo del hombre que sería a la vez su esposo y su asesino, sin éxito.
Los vecinos oyeron los gritos, el ensordecedor ruido de la violencia, pero nadie rompió el silencio. Nadie intervino.
Nadie impidió que colgaran a una mujer y la arrojaran desde el balcón. Es un problema familiar; no hay que meterse en la pelea de un marido y una mujer, dicen, "¿y quién sabe lo que ella hizo?".
Un hombre que se presenta ante la llamada sociedad "normal" como conservador recibe tanto respeto de sus pares que se puede oír a una mujer pidiendo ayuda en el apartamento de la pareja y nadie hace nada, porque él sabe lo que está haciendo, es un hombre y, más que eso, un ciudadano respetable.
Nuestra palabra no basta, las historias de nuestra muerte captadas segundo a segundo por las cámaras de seguridad no bastan, porque hay algo mucho más fuerte que nosotras: la idea de que ocupamos un lugar de dependencia social respecto a los hombres en la familia tradicional.
Luis Felipe Manvailer era votante de Bolsonaro y le gustaba el MBL por las razones más hipócritas posibles: los valores familiares, mantener la representación perfecta de la estéril normalidad de la moral conservadora.
Cuidaba su salud. En su foto de portada de Facebook, fotos de la relación perfecta con la mujer que más tarde lo mataría. «¡Te amo!»
Un hombre normal, sin levantar sospechas, como la gran mayoría de los autores de feminicidios. Los autores de feminicidios no son monstruos, no están locos, no son demonios.
Hombres que se adhieren a una moral retrógrada que todavía nos menosprecia, que todavía nos ve como "débiles".
Luis Felipe Manvailer, un hombre de familia, muy digno y seguidor de buenas costumbres, como el "Dr. Bumbum", que realizaba cirugías plásticas en una habitación de hotel y terminó matando a una mujer explotando su obsesión con el trasero perfecto, pero es un buen hombre.
Como el youtuber que admitió abiertamente haber violado a su novia mientras dormía, pero que quiere defender los valores familiares y está harto de tanta depravación.
Para el partidario de Bolsonaro —el partidario de Bolsonaro mayor de 50 años, un tipo extraño de partidario de Bolsonaro— que comentó sobre una noticia acerca de la pedofilia, "a los doce años, pueden manejarlo bien", pero que aún así paga sus impuestos.
Es imposible no ver lo que estos hombres tienen en común además de elegir a la peor candidata posible: para ellos, el tiempo se ha detenido y las mujeres siguen siendo brujas que deben ser quemadas en la hoguera o arrojadas desde balcones.
El rígido modelo de conservadurismo propuesto por la visión del mundo de Bolsonaro, común entre tantos perpetradores de feminicidios y violadores, solo puede resultar en caos, y en el caos, las mujeres —que están socialmente marginadas— son las primeras en morir.
¡Presenta Tatiana Spitzner!
