Afrânio: Comprometido con la derecha, Lava Jato perjudicó el estado de derecho.
“Entendemos que la llamada operación 'Lava Jato' ignoró nuestro estado de derecho democrático porque creó las condiciones objetivas para que la extrema derecha llegara al poder. Coquetea con el fascismo”, dice el jurista Afrânio Silva Jardim; “Es punitiva, corporativista, elitista, técnicamente desprovista de preparación y compuesta por personas comprometidas con el pensamiento de derecha”.
Por Afrânio Silva Jardim, en su Facebook
La denominada operación "Lava Jato" y el desprecio por el estado de derecho democrático.
En primer lugar, es importante señalar que lo que se conoce como "Lava Jato" no es una institución, y mucho menos una entidad legal.
Este grupo está integrado por fiscales federales y algunos jueces federales, todos con un historial punitivo, que han asumido un papel casi mesiánico en la lucha contra la corrupción en nuestro país. También incluye a algunos delegados de la Policía Federal y a algunos auditores del Servicio de Impuestos Internos (IRS).
Este grupo se alió estratégicamente con sectores de la prensa convencional e invirtió en moldear la opinión pública, creando un verdadero "mecanismo de protección" para sus actividades de investigación y procedimiento, que no siempre fueron "republicanas".
La prensa no tardó en extender esta protección, abarcándola a "los brazos de Lava Jato", "los proyectos de Lava Jato" y "Lava Jato en tal o cual estado de la Federación".
Por lo tanto, nuestra crítica a continuación abarca toda esta actividad investigativa y procesal penal, incluso si no está directamente relacionada con la corrupción en Petrobras SA.
Comprendemos que la llamada operación "Lava Jato" ignoró nuestro estado de derecho democrático porque creó las condiciones objetivas para que la extrema derecha llegara al poder. Coquetea con el fascismo.
Es punitivo, corporativista, elitista, técnicamente poco preparado y está compuesto por personas comprometidas con el pensamiento de derecha.
La Operación Lava Jato se basa en la peligrosa premisa de que el fin justifica los medios y viola constantemente el estado de derecho. En ocasiones, no se somete al sistema legal y fomenta un nefasto activismo judicial. Ha utilizado indebidamente medidas procesales coercitivas con el fin de obtener pruebas mediante la intimidación de los investigados y los testigos.
Las normas constitucionales y procesales relativas a jurisdicción, competencia territorial y tribunal fueron completamente ignoradas, y no se tuvo en cuenta el principio del "fiscal natural", creando un sistema de justicia penal que carece de la imparcialidad necesaria y esencial.
Así, la inexistencia de vínculos alteró la jurisdicción de los órganos judiciales, aun cuando ya no existe posibilidad alguna de unificar los procedimientos y dictar una sola sentencia por los supuestos delitos relacionados. Se trata de nulidades que deben ser reconocidas oportunamente por el Supremo Tribunal Federal.
Muchas de las acusaciones en la operación Lava Jato son ineptas porque son imprecisas y genéricas, lo que obstaculiza el derecho a la defensa.
Las sentencias judiciales son difíciles de comprender y se basan en pruebas cuidadosamente seleccionadas para justificar condenas injustas, o bien a una gran falta de pericia técnica. No se ajustan al principio de correlación entre acusación y sentencia. Las penas son extremadamente elevadas y no se tiene en cuenta la aparente concordancia de normas ni el concepto de reincidencia.
Es evidente que la presión ejercida sobre los ministros del Tribunal Supremo Federal es totalmente injustificada y absurda. Este enfoque punitivo no puede aceptar decisiones que contradigan su afán de condena.
Para ellos, la ley establecida importa poco, ¡porque lo importante es combatir el crimen a toda costa! Para ellos, sería valioso castigar a cualquier precio, incluso si ese precio es demasiado alto: la democracia.
Por otra parte, los empresarios denunciantes, aunque condenados a largas penas de prisión, están cumpliendo sus condenas bajo arresto domiciliario, en contravención de lo dispuesto en el Código Penal y la Ley de Ejecución Penal.
La Operación Lava Jato, al unir a la Policía, la Fiscalía y el Poder Judicial en un mismo bando, creó un proceso penal draconiano, rompiendo con el sistema de "controles y equilibrios", lo que significa que nadie controla a nadie...
En el proceso Lava Jato, la imparcialidad del Poder Judicial se ve comprometida, ya que ha llegado a considerarse también un órgano de acusación, puesto que no se cansa de afirmar que actúa para "combatir la corrupción".
La Operación Lava Jato busca ampliar la discrecionalidad en el proceso penal, otorgando a la Fiscalía amplios poderes que en la práctica no se controlan. Adopta la práctica absurda y nefasta de permitir que los acuerdos negociados prevalezcan sobre la legislación. ¡En sus acuerdos, todo vale!
Además, utiliza los principales medios de comunicación para moldear la opinión pública y ejercer presión sobre los miembros de los tribunales superiores. La propaganda y el marketing fueron sus principales instrumentos, razón por la cual crearon el "espectáculo del proceso penal" y exacerbaron el narcisismo de sus miembros.