Aumento del precio de la gasolina: por mucho menos, Dilma sufrió el machismo y la misoginia.
Cuando la expresidenta Dilma Rousseff anunció el aumento del precio de la gasolina en el primer semestre de 2015, las protestas fueron mucho más intensas y violentas. El punto álgido se produjo hace exactamente dos años, en julio, cuando se puso de moda entre los conductores anti-Dilma pegar pegatinas de la expresidenta con las piernas abiertas en los depósitos de combustible de sus coches, para que, al repostar, diera la impresión de que el surtidor de gasolina penetraba sexualmente la falsa figura de la presidenta, en una clara apología de la violación. En aquel momento, la protesta fue considerada misógina, sexista y uno de los ataques más viles jamás cometidos contra una jefa de Estado. Dilma acudió a los tribunales y la pegatina fue retirada de circulación, según una publicación de la Revista Forum.
Revista Foro Uno de los temas más comentados en el país desde la semana pasada es el aumento en el precio de los combustibles anunciado por el gobierno federal. El impuesto a la gasolina subió R$ 0,41 por litro y, en algunas estaciones de servicio, el precio podría subir hasta R$ 0,60. En la tarde de este martes (25), un juez federal en Brasilia ordenó la suspensión inmediata del decreto que impone el aumento. La Procuraduría General de la República (AGU) informó que apelará.
La indignación de gran parte de la población ante el anunciado aumento del precio de los combustibles es evidente. En redes sociales, memes critican al presidente Michel Temer, y en grupos de WhatsApp, la gente convoca a protestas. La Federación de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp), por su parte, ha vuelto a inflar el pato amarillo de la campaña "No voy a pagar el precio", que terminó convirtiéndose en un símbolo del impeachment. Sin embargo, las protestas contra este aumento, considerado el mayor en 13 años, se detienen ahí.
Cuando la expresidenta Dilma Rousseff anunció el aumento del precio de la gasolina en el primer semestre de 2015, las protestas fueron mucho más intensas y violentas. El punto álgido se produjo hace exactamente dos años, en julio, cuando se puso de moda entre los conductores anti-Dilma colocar pegatinas de la expresidenta con las piernas abiertas en las tapas de los tanques de combustible de sus coches. De esta manera, al repostar, daba la impresión de que el surtidor de gasolina penetraba sexualmente la figura falsa de la presidenta, en una clara apología de la violación. En aquel momento, la protesta fue considerada misógina, sexista y uno de los ataques más viles jamás cometidos contra un jefe de Estado. Dilma acudió a los tribunales y la pegatina fue retirada de circulación.
Además de las pegatinas sexistas, era común en esa época ver a camioneros con banderas que pedían el impeachment colgadas en sus camiones y ver a camioneros en huelga.
En las redes sociales, los internautas calificaron de misoginia la diferencia de trato entre Dilma, una mujer, y Temer, un hombre.