El apoyo a las comunidades quilombolas se ve obstaculizado por el acaparamiento de tierras.
“La propiedad de la tierra es la mayor dificultad que enfrentan actualmente las comunidades quilombolas. La titulación de tierras es un derecho fundamental consagrado en la Constitución Federal”, argumenta Alexandro Reis, director del departamento de protección del patrimonio afrobrasileño del FCP. “Este es el principal obstáculo en la cuestión quilombola hoy en día”.
Thaís Antonio
Corresponsal especial de la EBC
Unión de los Palmares (AL) - Disputas, proyectos de construcción a gran escala y especulación inmobiliaria amenazan el patrimonio ancestral que mantienen vivo las comunidades quilombolas. De las 2.408 comunidades certificadas por la Fundación Cultural Palmares (FCP), solo 207 cuentan con títulos de propiedad, y en algunas de ellas, los ocupantes no quilombolas aún no han sido desalojados ni compensados.
“La propiedad de la tierra es la mayor dificultad que enfrentan actualmente las comunidades quilombolas. La titulación de tierras es un derecho fundamental consagrado en la Constitución Federal”, argumenta Alexandro Reis, director del departamento de protección del patrimonio afrobrasileño del FCP. “Este es el principal obstáculo en la cuestión quilombola hoy en día”.
El artículo 68 de la Ley de Disposiciones Constitucionales Transitorias es claro al respecto: "A los demás miembros de las comunidades quilombolas que ocupen sus tierras se les reconoce la propiedad definitiva, debiendo el Estado expedirles los respectivos títulos".
“Mientras esto no suceda, terminaremos perjudicando a la comunidad porque otras personas terminarán ocupando las tierras quilombolas. Tendremos problemas con los desalojos, la violencia en el campo, la violencia contra estas familias y las acciones de acaparadores de tierras e intermediarios, que incluso interfieren en las actividades productivas de la comunidad”, explica Alexandro Reis. “La titulación de tierras es fundamental para la comunidad quilombola en Brasil y es el gran desafío que enfrentamos hoy”, añadió.
La adquisición de tierras implica todo un proceso. Las comunidades que ya han sido reconocidas como quilombolas (comunidades afrobrasileñas) por la Fundación Palmares deben solicitarlo al Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra), responsable de la emisión de títulos de propiedad. Posteriormente, se realizan análisis de la zona y de las posibles disputas que puedan surgir durante el proceso.
La siguiente fase es la regularización de tierras, con la expulsión de los ocupantes no quilombolas mediante expropiación o el pago de una indemnización. Sin embargo, el proceso, que también puede llevarse a cabo a través de estados y municipios, es largo. Según información del sitio web del Incra, hay procesos abiertos en 2003 que aún no han concluido.
El Secretario para la Promoción de la Igualdad Racial del Distrito Federal, Viridiano Custódio, explica que la principal razón del retraso en algunos procesos son las disputas territoriales. «Disputas políticas, disputas territoriales. Algunos sectores, principalmente del sector agrícola, se oponen a esta legalización porque los territorios suelen estar ubicados dentro o cerca de tierras en litigio», destacó. «Este es un proceso que termina obstaculizando el procedimiento».