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Tras el caso Lava Jato, Brasil cae en el ranking de corrupción.

Según Alejandro Salas, director para las Américas de Transparencia Internacional, la Operación Lava Jato fue fundamental para la caída de Brasil en la puntuación, que pasó del puesto 69 al 76 entre 168 países. «Desafortunadamente, el resultado de Brasil no es una sorpresa. Entre 2014 y 2015, el tema principal en Brasil fue la corrupción, particularmente la vinculada a Petrobras. La investigación reveló una red de corrupción que no es nueva, pero que solo ahora ha salido a la luz pública», afirmó Salas. Según él, los parlamentarios brasileños no demuestran madurez ni se preocupan por lo que es importante para el país.

Según Alejandro Salas, director para las Américas de Transparencia Internacional, la Operación Lava Jato fue fundamental para el descenso de la puntuación de Brasil, que cayó del puesto 69 al 76 entre 168 países. «Desafortunadamente, el resultado de Brasil no es una sorpresa. Entre 2014 y 2015, el tema principal en Brasil fue la corrupción, particularmente la vinculada a Petrobras. La investigación reveló una red de corrupción que no es nueva, pero que solo ahora ha salido a la luz pública», afirmó Salas. Según él, los parlamentarios brasileños no demuestran madurez ni interés por lo que es importante para el país (Foto: Roberta Namour).

247 - Brasil cayó siete puestos en el ranking de percepción de la corrupción de 2015 elaborado por la ONG Transparencia Internacional. En 2014, el país ocupaba el puesto 69 y se desplomó hasta el 76, entre los 168 países encuestados, su peor clasificación desde 2008.

Según Alejandro Salas, director para las Américas de Transparencia Internacional, la Operación Lava Jato fue fundamental para la bajada de la calificación de Brasil. «Desafortunadamente, el resultado de Brasil no es una sorpresa. Entre 2014 y 2015, el tema principal en Brasil fue la corrupción, particularmente la vinculada a Petrobras. La investigación reveló una red de corrupción que no es nueva, pero que solo ahora ha salido a la luz pública», afirmó Salas.

Según él, Brasil necesita tomar las medidas necesarias para evitar que se repitan este tipo de esquemas. «La agenda anticorrupción presentada por la presidenta Dilma terminó estancada en el ámbito político. Todas estas negociaciones políticas están paralizando el proceso. Los parlamentarios brasileños no demuestran madurez ni interés por lo que es importante para el país», concluyó.